BLOG DE CULTO EN RECONOCIMIENTO A MANUEL ALBERTO GAMBOA SOTO. SI, AL “GATO” GAMBOA. PERIODISTA DEDICADO POR MAS DE SEIS DÉCADAS AL PERIODISMO...NUESTRO QUERIDO “GATO" GAMBOA.

martes, 8 de enero de 2008

Conversación con Isidora Gutiérrez




















Isidora: ¿En qué medio trabajó y en que período concreto?
Gato: Me tengo que remontar en la historia…. Yo empecé a trabajar primero en el diario mural del Liceo Lastarria. Yo estudié hasta sexto humanidades en el Lastarria, entonces nosotros teníamos un profesor ahí de educación física y tengo entendido que también era profesor general y que aparte de ser profesor era periodista. El era jefe de deportes del Diario El Debate, que ya no existe. A él le gustaba escribir un poco y como yo siempre me había dedicado a escribir, cosas como poesías, leseras en el diario mural, donde contábamos chismes y chacota, entonces parece que le gusté al profesor un poco por lo que yo escribía, o me encontró condiciones y me recomendó que me fuera de ayudante en la revista Ercilla para un periodista español que había en ese tiempo que se llamaba Isidro Cornino. Yo creo que él era uno de los mejores reporteros deportivos que he conocido. De ahí, no sólo yo sino que con unos dos amigos más, le tomé el gusto a la cosa periodística.
Isidora: ¿Entonces esto era mientras estaba en el colegio?
Gato: No, saliendo del colegio. O sea, esto todo fue cuando iba en sexto humanidades. Después tu das el bachillerato y te largas a estudiar. Yo estudié dos cosas, primero una para darle el gusto a mi padre, entrando a la escuela de leyes y a mí me gustaba estudiar historia y geografía. No saqué derecho porque me metí en una huelga por ahí por el segundo año, nos tomamos la escuela como un mes junto a los otros estudiantes, ganamos el conflicto, no me acuerdo muy bien qué es lo que pedíamos, eran algunas cosas concretas y las logramos y como dos meses después, yo te digo a mediados de año, éramos nueve dirigentes, nos llamó el director de la escuela y nos dijo que hasta ahí terminaba nuestro ciclo y nos echaron. Para mí no resultó negativo porque esto era el gusto de mi papá. A mí no me gustaba estudiar derecho, así es que salí ganando y me dediqué de frentón a estudiar historia y geografía. Me recibí, pero no ejercí porque me gustó el periodismo. Esa es más o menos la historia.
Como te digo estuve en la Revista Ercilla, después en el Diario Ultima Hora que era un diario de la tarde, el más vendido en ese tiempo que competía con La Segunda, pero siempre le ganaba Ultima Hora que era un diario muy informativo y con bastante política que en ese tiempo ya empezaba a gustar mucho (política de izquierda por supuesto) y ahí estuve hasta que me tentaron como periodista, yo era el redactor deportivo para el Diario El Clarín. Eso fue por ahí por el año 59 y me quedé en El Clarín y no me salí más hasta que lo clausuraron en el 73 y fui director 12 años. Mira, yo hablo en plural porque generalmente la gente dice que los directores somos muy buenos, o los subdirectores muy buenos, y la verdad es que nosotros teníamos un equipo bueno que no era muy grande, como de unas 18 o 20 personas, y estábamos muy afiatados, de edades similares y con ganas de hacer periodismo bueno. Era un diario distinto a los de ahora, pero muy informativo, con una postura política muy clara, muy pro gente, pro pueblo, pro izquierda también. Si tú investigas para atrás fue uno de los diarios populares mejores que ha habido en Chile. Yo creo que en este rato no hay ninguno que le hiciera el peso.
Isidora: ¿Qué juicio general le merece la historia de Chile en los años que usted ha mencionado, es decir, los años en que trabajó en El Clarín?
Gato: Era un país libertario. Hubo períodos en que teníamos plena libertad para trabajar, nos dejaban publicar lo que reporteábamos en forma fidedigna. Se ha hablado que el Diario el Clarín, que es el diario que más se ha vendido en Chile y que duró 19 o 20 años, era un diario copuchento. La verdad es que no. Altamente noticioso. Tuvimos mínimos desmentidos, a pesar que éramos un diario con postura política, era un diario de izquierda obviamente y le debamos duro a la derecha y en ese tiempo era muy fuerte y las querellas todas las ganamos, no perdimos ninguna, por supuesto que yo hice varias pasadas por el anexo cárcel por ahí unos días, como director, bueno igual que ahora. Yo era un director responsable. Antes, fíjate, yo te digo un poco antes de la generación nuestra, yo creo que los periodistas de mucha categoría eran nombrados directores, pero a su vez tenían un director responsable, que no era de tanta categoría y era el que estaba llano a ir preso en todas las paradas, asumiendo todos los riesgos. Pero eso se acabó felizmente, ahora los directores son más responsables de todo. A la larga así funciona mejor la cosa, ya que primero eres más cuidadoso, porque uno no puede estar arriesgándose por las puras y segundo esa responsabilidad tu la compartes, si es que formas un buen equipo periodístico, y yo creo que debe ser uno de los planteamientos que debiera existir hasta el momento. Yo te digo, aquí también se comparten las cosas, pero en este diario que es moderno y yo creo que en los demás diario también, sin considerar sus tendencias políticas que los dueños de los diarios son dueños de su negocio, su negocio político, su negocio comercial, etc. Pero yo creo que en ese tiempo el periodismo chileno fue te digo más amplio, se reporteaba yo creo que en terreno casi todo, cosa que ahora no se usa mucho porque ahora tu abres la pantalla y te informas un poco ahí. La tecnología es buena hasta cierto tiempo, pero cuando abusas de ella te vas al tacho. En cambio nosotros los periodistas de esa época, en que había una tragedia en Rancagua y ahí partíamos, se mandaba un equipo y ese equipo mandaba material para acá y se quedaban instalados ahí y en momentos en que estaban cansados iba otro equipo a reemplazarlo. Entonces había una especie de posta así y siempre era una posta con afán noticioso. Es muy distinto reportear en el terreno. Si tu hablas con las viejas y con los viejos, y tu les sacas punta, cosa que yo echo de menos en este rato. Los diarios eso no lo hacen ahora. O lo hacen tal vez pero muy superficialmente. Fíjate por ejemplo yo me acuerdo que hubo un reportaje sobre uno de los primeros presos que se fugó de la cárcel que está ahí en Mapocho, que ahora ya no es cárcel. Entonces este gallo que era un guatoncito muy divertido se hizo un túnel a mano, parece que con otro amigo, pero parece que este otro amigo tuvo miedo de irse. Coincidieron con unas tapas de alcantarillas de las calles y por ahí salió el guatón y se fugó y se ocultó obviamente. Bueno por supuesto que la pelota se armó, estuvieron como dos semanas buscándolo y nosotros los del Clarín, con la ayuda de algunos detectives que nos datearon que lo tenían ubicado y que lo iban a detener y nos invitaron. Incluso llegamos antes que la policía. La policía llegó al otro día. Ahora, mi amigo el datero que era policía nos adelantó a nosotros la fecha, pero era al otro día y llegamos a la casa de este guatón con mi fotógrafo y me acuerdo que este guatón estaba durmiendo, llegamos como a las 10 y media de la noche y me acuerdo muy bien porque era muy divertido el guatón, muy simpático. En ese tiempo, era invierno, entonces él no usaba pijama sino que usaba una camisa afranelada gruesa amarilla y unos calzoncillos del mismo amarillo también así que tenía una especie de pijama para dormir. Entré y conversamos y quiso arrancar. Entonces me acuerdo que incluso con el fotógrafo lo anduvimos convenciendo que no lo hiciera. Le decíamos que es mejor que arranques ahora porque todo esto ya está rodeado. No te tienen rodeada la casa porque lo están chequeando, pero el barrio te lo tienen cerrado. Si tú arrancas te van a balear a ti y a nosotros también. Entonces no quedamos ahí y al otro día lo toman preso. Nosotros éramos los primeros que estábamos ahí con la noticia, con fotos.
Isidora: ¿Y siempre tenían estos dateros?
Gato: Mira siempre hay, incluso ahora yo creo que también hay, que te llaman antes. Depende mucho del manejo del periodista. No es que crea que los de antes sean mejores que los de ahora o los de ahora mejores que los de antes. Es distinto el enfoque. Ahora te digo, la televisión te copa, pero en ese tiempo en que te estoy hablando yo, un diario era la biblia,, y mientras más datos le metías a la biblia era mejor. Entonces, se escribían datos inéditos.
Isidora: ¿En ese período se cultivaba el odio en Chile?
Gato: Yo creo que no hubo odio. Pudo haber habido resentimiento entre los periodistas, pero en un ambiente competitivo, pero no desde el punto de vista político. La sociedad tenía odio por supuesto. Imagínate tu que el tipo que nunca había tenido nada y que de repente tenía la posibilidad de meterse, de abrir, de prosperar, junto con otros contingente de gente del otro lado que lo atajaba, entonces habían odiosidades entre ellos, la sociedad tenía un odio naciente. Bueno todo depende de los líderes que tienen, pero eso de un clima de odio no. Incluso fíjate yo creo que el odio se puede haber comentado mucho más en la época que manejó la dictadura esto, en que se provocaba un odio inmenso. Pero eso tampoco se tradujo en movimientos terribles. Por ejemplo, yo te digo, que de acuerdo con ese sistema a mí me tocó estar dos años preso en Chacabuco, preso sin ninguna posibilidad de salir jamás. Incluso también a veces arriesgando un poco la vida porque el Clarín era un diario al que odiaban a muerte ellos. Y en cambio nosotros nos hicimos amigo de los milicos que nos cuidaban. Y me acuerdo fíjate cosas tan curiosas, son simples, conocidas, pero la convivencia entre el carcelero y el preso, es decir ellos tenían la obligación de tratarnos duro y cuidarnos y nosotros también teníamos la obligación de odiarlos si eran de la dictadura, pero fíjate que curioso un detalle que siempre me acuerdo y que lo tengo metido por ahí en un librito. Había que comer. Ellos tenían cocineros milicos, hacían comidas al lote, hasta con gusanos en la comida, y se estableció un nexo y nos hicimos amigos de los milicos en el comedor y comprábamos comida con plata que teníamos. Entonces por ejemplo le comprábamos, como en Chacabuco nos tenían en casas de cinco a ocho personas por casa, entonces se establecía una especie de familia ahí. Entonces habían muy buenos cocineros, se podía cocinar en las casas para no comer en el casino, que era todos los días igual, porotos con riendas o cazuela con hueso. Esa eran las dos variantes.
Isidora: Con mi papá comentábamos el otro día que igual esos milicos el 10 de septiembre eran los mismos del 11 de septiembre, o sea, a la larga ese odio que tendría que haber habido entre el preso y el milico podría no haber sido la historia de un odio tan grande.
Respuesta: Con el tiempo nos hicimos amigos de los milicos y los milicos de Chacabuco tenían la obligación de tener mano firme adentro en la cárcel, no meternos con ellos ni menos hacernos amigos y se produjo todo lo contrario. Les comprábamos la comida y la cocinábamos nosotros. Ahora eso yo creo que un poco se debe a que uno está solitario allá. Fíjate que los milicos que nos cuidaban hablaban entre ellos no más. Como eran menos que nosotros, que éramos unos 1.200, lo pasábamos mejor. Empezó una convivencia así más o menos silenciosa, por no decir que oculta que fíjate yo te digo por ejemplo de mi amigo e teniente Farias.
Yo lo había conocido antes como teniente. Lo conocí en el sur por un terremoto en Valdivia, donde él estaba como milico, en ese momento era teniente y yo andaba reporteando, entonces nos encontrábamos y conversábamos, pero ya manteniendo las distancias respectivas, conversamos dos o tres veces, la última vez no conversamos más porque se creyó que como yo era tan amigo de él. Cuando yo estaba preso él me sugirió que si yo tenía alguna información de los presos se la pasara, entonces yo le dije no: “Yo te conozco como milico y como tal eres un concha de su madre y yo no lo soy todavía”. Entonces ahí se rió y no insistió. Te cuento, porque pasó el tiempo y salí de la cárcel, fui a buscar a mi mujer ahí por Providencia cerca de Los Leones que hay una estación que se mete uno, y ahí lo caché, pero él me vio también y fue directamente y me dijo “Gato Gamboa”!!! y va y me da un abrazo y quedamos de conversar mucho y me dijo “yo nunca me he olvidado que somos amigos desde Valdivia”, “bien pues” le dije, “pero allá no podíamos pues ser más amigos, me echaron del ejercito” me dijo “me obligaron a cuidarte, estoy conversando contigo, sé que estás escribiendo un libro, y yo te podría dar información”. Le di mis teléfonos, donde me ubicara, y no lo he visto más. Igual esto fue hace mucho tiempo, en el tiempo en que todavía estaba la dictadura. Ahora tal vez si lo encontrara lo convencería que me contara cosas.
Isidora: Después de esta perspectiva de cómo se cultivaba el odio en Chile ¿me puede decir un acontecimiento concreto en donde se veía ya el odio en la sociedad de esa época, que le haya llamado la atención o que le haya tocado reportear?
Gato: Yo un poquito sentí esa sensación de que las diferencias se mantenían latentes pero sumergidas. Yo fui de vuelta director del Fortín Mapocho también, un diario que salió en plena dictadura. Después cuando volví me reintegraron al periódico y de repente me ofrecieron ser director de diario porque habían diferencias graves en el Fortín entre una periodista y el director. Entonces me llamaron a mí porque yo era un buen director de un diario popular. El dueño del Fortín Mapocho era el senador Lavandero que ahora está preso. Entonces Lavandero me llamó, fui a verlo y me dijo: “Gato, este diario tiene todas las condiciones para ser grande, incluso en dictadura, pero estos huevones pasan peleando” me dijo. Entonces me pidió que ordenara un poco el gallinero y como yo era amigo de ellos no le iba a causar molestia. Me acuerdo que el diario vendía unos 8.000 ejemplares y en el período en que yo estuve hasta el momento del plebiscito ¿te acuerdas que hubo un plebiscito donde el no le ganó al sí? Bueno ahí vendíamos 80.000 ejemplares. Se transformó en un diario popular, semi parecido al Clarín, pero con tendencia política. El Clarín era un diario apolítico. De repente se inclinó políticamente hacia el sector popular obviamente, pero en toda su existencia fue más bien un diario más bien noticioso y apolítico, especialmente de noticias de crímenes y deportivo. Entonces te digo con el Fortín se transformó en un diario político con todos los atisbos y contingencias y ahí volvió el periodismo de nuevo con muchas ganas.
Isidora: ¿Y se acuerda de algún otro?
Gato: Bueno entonces me acuerdo que estábamos en Fortín y la única vez que yo atisbé una cosa así media odiosa te digo fue que nosotros publicábamos con grandes caracteres en ese tiempo el Ministro Ortúzar, que era muy capaz pero muy muy derechista, estaba en el Ministerio de Justicia que estaba en Moneda esquina de Morandé, frente a la Moneda y cuando llegó la señora de Ortúzar llegó una niña y la agarró a carterazo limpio, la esposa de Ortúzar a la niña, y le tomamos fotos. Este era uno de los ministros más serios, que representaba mejor la derecha. Además buen mozo, elegante y serio. Esto de la mujer eran mentiras porque por detrás tenía niñas. Además nosotros decíamos que era razonable porque era muy buen mozo, era pintoso. Entonces se querelló. Quisieron clausurar el diario y no pudieron porque algo les pasó, pero a mi me detuvieron y estuve 30 días preso en el anexo cárcel. Y allí me dí cuenta un poco de la odiosidad que había. Odiosidad y cariño. Las dos cosas las percibí muy bien.

Gentileza de Isidora Gutierrez , alumna de Derecho U. Católica de Chile.

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