martes 14 de julio de 2009

TODAS LAS VIDAS DEL "GATO"


Fue director del diario “Clarín” por doce años. Ese que decía “Firme junto al pueblo”, que lo llevó a estar preso varias veces y presente en los más diversos procesos de la historia chilena, hasta que llegó la dictadura y fue sistemáticamente torturado. “Me tenían de casero”, cuenta. Mientras, el escritor Francisco Mouat ya cerró tres meses de conversaciones con el “Gato”, que se transformarán en un libro.

Ostenta, terriblemente, el récord de haber sido la persona más torturada en el Estadio Nacional, luego del golpe militar de 1973, año en que cumplía medio siglo de vida. Hizo periodismo antes que proliferara la carrera como la maleza y conserva el Nº 11 en los registros del Colegio de Periodistas.

Alberto "Gato" Gamboa se crió en Providencia, estudió en la Escuela Primaria Nº 48 y después en el Liceo Lastarria.

Su primer trabajo fue de jardinero durante cinco años. "En una casa donde tenían cinco hijos, las cinco mujeres. La primera labor fue regar, sólo iba a regar, después metí las manos en el jardín", dice y muestra de entrada su pasión por las mujeres y la manera directa de hablar.

"Un profesor del Lastarria me mandó a trabajar con el periodista deportivo, el español Isidro Copino, en la revista Ercilla. Y nos mandaba a los estadios, por esas notas recibí mis primeros pesitos del periodismo. Luego quiso que siguiera, pero en la sección de reportajes".

Mientras, estudiaba Derecho, pero no terminó, porque se metió en el centro de alumnos y luego de una toma lo echaron, pero sí se tituló, del ex Pedagógico, en Historia y Geografía.

De Ercilla emigró a Última Hora, donde trabajó en la sección crónica. "Y no me di ni cuenta y ya era director. Luego me fui a La Gaceta, diario sacado para impulsar la candidatura de Eduardo Frei Montalva". En La Gaceta Gamboa conoció a Darío Sainte-Marie (más conocido como Volpone), quien fue el creador de Clarín, en la década del 50, diario que se caracterizaba por pegarle palos a medio mundo, por sus títulos ácidos, directos y chuchetas, que lo llevaron a temblar en varias ocasiones, con múltiples querellas a su director. Su último número apareció el 11 de septiembre de 1973.

Gamboa trabajó primero en la parte policial, después fue jefe de informaciones, y luego director durante doce años hasta que lo cerraron. Toda la clase política desfilaba por el diario.

-¿Podría haber sido político?
-Siempre he estado muy cercano a la política, pero me apasionó el periodismo. ¡Y es mucho más entretenido ser periodista que político!


LA TÍA CARLINA Y ALLENDE

Gamboa, el "Gato", tiene los ojos verdes e iluminados. Su voz es fuerte, la de un fumador que ya no fuma. Está delgado. El año pasado fue operado del estómago y ahora una rodilla lo jode. "Más o menos pa’arriba", dice riéndose cuando se le pregunta por su diagnóstico. Sin embargo asegura que "Mano de Gato", el nombre de su columna en La Nación, volverá.

El autor del libro testimonial "Un viaje por el infierno" también fue un notable redactor de consultorios sentimentales. En el Clarín revivió al Doctor Jean de Fremisse y fue el Doctor Cariño en La Cuarta (llegó a ser subdirector), donde sus respuestas eran certeras y directas para las acongojadas señoras de Chile: "Deje tranquilo a la cochinada de marido que se gasta".

Parte, durante décadas, del equipo periodístico de La Nación fue uno de los maestros en la creación de títulos del Fortín Mapocho. El más reconocido, "¡Corrió solo y llegó segundo!", salido luego del plebiscito de octubre de 1988. "Ese titular recorrió el mundo. Durante un mes un grupo de periodistas extranjeros estuvieron entrevistándome".

Pero Clarín fue la joyita, con sus noticias políticas, crónica roja, farándula y deporte. Tan influyente que podía elegir presidentes y mandar a ministros para sus casas. El diario que llegó a vender más de 220 mil ejemplares al día.

"En deporte implantamos las notas que se tenían que hacer al equipo ganador y al perdedor con fotos y declaraciones incluidas. Y ahí salían en el camarín casi en pelotas los jugadores dando declaraciones. En una que recuerdo muy buena, era de Carlos Caszely saliendo de la ducha. Al otro día la tiramos a página entera", dice y cuenta que después de un mes el diario dobló las ventas los días lunes.

Por injurias Gamboa estuvo detenido por lo menos diez veces y una durante un mes en Capuchinos. "Incluso Juan Hamilton, que éramos amigos, se querelló. Al salir siempre había gente esperando, aplaudiendo y así nos íbamos caminando por las calles. Eso sí, nunca se me va a olvidar cuando la esposa de un senador de apellido Ampuero, me vio y me tiró un escupo en la cara. ‘Muchas gracias’, le dije y me fui".

El "Gato" recuerda cuando en 1970 Clarín apoyó a Salvador Allende contra Jorge Alessandri en las elecciones. "Había que joderle la paciencia a Alessandri. Y un día iba caminando con un fotógrafo del diario por calle Moneda hacia el Café Haití, y al pasar veo saliendo de un cine a Alessandri. Nos quedamos mirando, y sacó las llaves de su auto y trataba de achuntarle a la chapa, pero estaba tiritón ¡No le apuntaba nunca! Y el fotógrafo le tomó la foto ¡Buenísima! Ahí había un tesoro, que sirvió para la portada. Bueno, saqué querella".

En el ámbito policial recuerda que "los tiras" los llamaban para cubrir lo que iba a suceder. "Una vez hubo un allanamiento donde la Tía Carlina, casa de putas muy famosa. Nosotros estábamos dateados, y los fotógrafos estaban adentro del local antes que llegara la policía. ¡Las minas lloraban! Se llevaron presos a unos cuantos, quedó la escoba, y todo eso salió en el diario". "Presa la Carlina", fue el título al día siguiente.

Ya en la Unidad Popular dice que a Allende le paró el carro. "Pasaba metido en La Moneda y una tarde conversamos en su oficina y me dijo ‘Mira, Gato me interesa sacarle más provecho al diario’. Yo le dije: ‘Lo que quieras pero no me vas a decir lo que tengo que hacer’".


AMOR TORTURADO

La conversación sigue. Han pasado dos horas y el hombre tiene la memoria de un elefante. Cruza historias, junta personajes, mientras en un mueble a su lado, un desfile de gatos de adorno lo acompaña.

Alberto Gamboa fue detenido el 19 de septiembre de 1973. Llevado al Estadio Nacional, convertido en un campo de concentración, estuvo desde septiembre a noviembre.

-¿Y cómo superaba sicológicamente las torturas?
-En una oportunidad regresé a los camarines, desde el velódromo donde nos torturaban, en andas, tapado en frazadas, porque no podía caminar. Me tenían de casero. Tuve fuerzas porque adentro todos éramos iguales, pero sin querer fui asumiendo cierto liderazgo. Por ejemplo había varios que querían suicidarse, ahí había un trabajo que hacer. Y claro venían también los milicos a joderme a mí, porque era director del Clarín, pero bueno si te cagái de susto hasta ahí no más llegaste.

Del Estadio Nacional se lo llevaron en avión a la oficina salitrera Chacabuco (a 110 kilómetros de Antofagasta). Estuvo casi dos años. "Ahí nos sacaban la cresta con cierta velocidad. Nos apaleaban de repente. Y bueno, el castigo singular. En medio de una cancha de fútbol instalaron un fierro grande con cadenas, donde te amarraban y tenían todo el día sin comida ni agua. Yo fui elegido tres veces".

Gamboa no quiso irse al exilio. Previo al golpe militar su hijo mayor había egresado de la Escuela Naval. "No partí al exilio porque ingenuamente pensé que los milicos iban a estar poco tiempo", y así se fue a vivir a una parcela en El Arrayán. Para sobrevivir fue jornalero en la construcción de un tramo del Metro de Santiago. Su labor consistía en acarrear materiales en una carretilla.

-Pero de todo el infierno, ¿algo que rescatar?
-Dentro del Estadio Nacional armaban unas casetas donde metían a los presos con una frazada y sin comida. Mientras, las mujeres estaban ubicadas en el sector donde está la piscina del estadio, y unas dirigentes las trajeron a estas casetas para aislarlas. Me hice gran amigo de una mujer que hermosamente cuando se fue me dio un beso. Luego yo partiría a Chacabuco. Cuando nos íbamos, las presas estaban en la esquina de la piscina levantando flores. Y ahí estaba mi amiga, y le dije a uno de los milicos que me diera permiso para ir a despedirme de ella. Así fue y me regaló una rosa, un beso de despedida y me dijo que tuviera fuerzas. Nunca más la volví a ver. Nunca supe su nombre.

-¿Dónde estaba cuando murió Pinochet en 2006?
-Me encontraba en Algarrobo junto a mi amigo periodista Sergio Campos. Fue una sensación de alivio. "Menos mal que se murió este viejo conchesumadre", fue la frase que nos nació.

-¿Y usted le tiene miedo a la vejez?
-Hasta el momento no. Me hago el huevón.

“EL ROTAJE SIEMPRE HA SIDO ARRIBISTA”

-¿Le gusta “The Clinic”? (Su eslogan “Firme junto al pueblo” fue tomado del que usaba el diario “Clarín”).

-Lo que pasa es que el Clarín aparecía todos los días, y por lo mismo no te puedes transformar en el “Toni”. Una vez a la semana sí, pero no todos los días. El The Clinic no es malo, pero hay un proceso selectivo que yo agudizaría.

-¿Y cómo ve el periodismo actual?

-Malo, porque no hay variedad. Ahora creo que las escuelas de Periodismo tiran a los cabros a la pelea sin prepararlos mucho, pero bueno a ellos les interesa ganar plata.

-¿Y le gusta la irrupción de Marco Enríquez-Ominami?

-Quiere incentivar a la gente joven, pero no lo ha logrado, porque muchos se dan cuenta que “con qué ropa”. Creo que él se precipitó. Y no vamos a hablar del Partido Socialista, donde están haciendo puras embarradas.

-Pero sí usted es “freísta”.

-Lo que pasa que a Eduardo Frei lo conozco de cabro (de cuando jugaba a la pelota en La Moneda), porque conocí mucho al papá. Me lo topé el otro día y me dijo que viajaría a regiones. Le dije que se olvidara de esa huevada de Océanos Azules. ¿Quién sabe que son los Océanos Azules?

-Usted también es amigo de Sebastián Piñera.

-Así es, pero es muy comadrero, pero comadrero no pesado. Además, que nuestro rotaje siempre ha sido arribista, y que llegue Piñera a una población a tomar desayuno y a sacarse fotos, ¡la gente se vuelve loca!

(Por Javier García / La Nación Domingo / 12 de Julio de 2009-07-14)

http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090711/pags/20090711165134.html

viernes 8 de mayo de 2009

FRANCISCO MOUAT Y EL GATO

Llevaba un tiempo masticando la idea de hacer un libro de conversaciones con él, hasta que un día me decidí y lo llamé: “‘Gato’, juntémonos a un café y te propongo una idea”. Alberto “Gato” Gamboa andaba medio desocupado y nos reunimos esa misma tarde en un boliche del centro. Ahí le conté que quería que grabáramos una serie de conversaciones, charlas que acabaran en un libro en donde nos paseáramos libremente sobre el periodismo, la vida, Clarín y Volpone, los mejores titulares, sus años de prisionero después del golpe, cuando fue obrero en el metro, por qué se quedó siempre en Chile, los consultorios sentimentales y todo lo que se nos fuera ocurriendo en el camino. Tenía en mi cabeza, entre otros tantos ejemplos, ese desarticulado pero entretenido libro de conversaciones entre Carlos Olivarez y Jorge Teillier. Pensaba, y pienso ahora con mayor razón, que el “Gato” se está poniendo viejo y un día sus historias y su mirada se convertirán en polvo y olvido. ¿Hay alguien que pueda contar esas historias mejor que él mismo? El “Gato” no se demoró nada en decir que bueno.
Las primeras reuniones de trabajo han sido leves y breves. Nada de grabadoras todavía: conversación distendida, café con pan de pascua en el living de su casa, revisión del archivo de recortes que María Estela, su mujer, guarda con celo.
Al “Gato” todavía le gusta hacerse el duro, pero muestra la hilacha bien rápido: está convertido en un caballero dulce y cariñoso, bien distinto a cuando era director de Clarín y tenía que ir a Capuchinos acusado de injurias por los enemigos políticos del diario. Una vez entrevisté al viejo socialista Oscar Waiss, que casualmente estuvo preso con el “Gato” en el Estadio Nacional, y se moría de la risa recordando cuando tenía que defender como abogado las causas por injurias que abrían en contra de Gamboa y sus periodistas por pasarse de revoluciones, sobre todo en los titulares del matutino.
El “Gato” era una madre para titular. Cuando en la primavera de 1968 vino la reina Isabel a Chile y se paseó en un auto descapotable con Frei a su lado, Gamboa mandó al diablo el protocolo y despachó una primera plana comentando las buenas piernas de la reina: “La Chabelita es liviana de sangre: tiene buenos choclos”. Los ingleses le mandaron una carta al diario, quejándose elegantemente de la portada: “Fue una reclamación muy tierna”, comentó después el “Gato”.
En la tapa de Clarín alternaban noticias políticas, crónica roja y farándula popular. Octubre de 1971: “En el cine King violaron a una lola y le echaron la culpa al malo de la película. Los acomodadores son los malvados. Dejaron grave a espectadora que se quedó dormida”. Ese mismo día, con letras más pequeñas, otro titular decía: “¡Si lo pillo en el infierno, lo vuelvo a matar”. 10 de septiembre de 1973, último ejemplar de Clarín disponible en la Biblioteca Nacional: “María de los Ángeles, novia de Caszely: Carlos es un amor. Es caballero, muy hombre e inteligente”.
Uno de los titulares que quedará en la historia lo inventó el “Gato” en el Fortín Mapocho un mes después del plebiscito de octubre de 1988: “¡Corrió solo y llegó segundo!”. En las semanas siguientes a esa edición el diario se llenó de corresponsales extranjeros que querían entrevistarlo: “Ese titular fue la gran conquista de un grupo de reporteros aventureros y atorrantes”, contó.
La mirada del “Gato” es irónica, descreída. No compra ni vende pomadas. ¿De qué te reís tanto?, me preguntó el otro día, cuando yo revisaba algunas de las entrevistas que le han hecho. De esta frase tuya, le contesté, una que apareció en la revista “Ya”: “El rotaje nunca ha sido muy derecho”. Lo decía a propósito de esos años en que trabajó como obrero del metro y convivió con muchos de ellos, en tiempos de mucho miedo. Aventajado redactor de consultorios sentimentales, Gamboa revivió al doctor Jean de Fremisse en Clarín y al Doctor Cariño en La Cuarta. En sus cartas-respuesta usaba expresiones como “popín pelao, ojitos blancos, pechocha y perra choca”.
De vuelta de vacaciones empezaremos con las grabaciones. El libro debería llamarse Conversaciones con el “Gato” Gamboa, y confío en que estará listo antes de fin de año. Así sea.

lunes 4 de mayo de 2009

Pensamientos del Gato




En su despacho en la sala de crónica del diario La Nación, Alberto “Gato” Gambo brinda una conversación en torno al tema de la libertad de expresión, el periodismo, la política, Clarín y su experiencia; todo enmarcado en diferentes contextos históricos de nuestro país. Con su particular visión de los medios de comunicación y la tarea incumplida de éstos por la exclusión de amplios sectores de la sociedad, el “Gato” sentencia que uno de los caminos para el desempeño de un periodismo más libre y comprometido con las personas es dar cabida a “los sectores populares”.


Por Fanny Ng V y Francisca Palma Arriagada*

LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DERECHOS HUMANOS

-¿Qué es la libertad de expresión?

Para mi la libertad de expresión es contar las cosas que ocurren tal como son. Es simplemente ceñirse a lo que ocurre. Entonces yo creo que eso es una especie de esencia. Tú lo puedes ir matizando, lo puedes ir acomodando, pero en resumen, lo fundamental es que la noticia la das como existe, como es, no como te guste a ti, o como le guste a la empresa. Ahora eso es más difícil de conseguir. Pero yo creo en un periodo periodístico que era mucho más intenso que ahora. Esas normas se observaban tanto en diarios de izquierda como de derecha. Y en esa escuela nací yo, y en esa escuela creo que voy a terminar.

-¿Cómo se mueve la libre expresión en Chile?

Yo creo que bien hasta el momento, con algunos matices de repente, algunos tiempos de influencia de tipo político, tanto de derecha como de izquierda, pero yo creo que en resumen el periodismo chileno debe ser uno de los más libertarios que existen.


-¿En comparación con que países?

Mira, por ejemplo si queremos comparar un país que está en edad libertaria que yo admiro mucho, como es el de Chávez, las diferencias son grandes. Yo estuve también un tiempo relegado voluntariamente en Venezuela y me di cuenta de que la expresión periodística allá no era la nuestra, que la nuestra es mucho más amplia, mucho más libertaria, tenemos muchas más posibilidades de contar lo que realmente existe, sin variar nada. En cambio allá había que ceñirse a algunos cánones, algunos reglamentaciones.

-Entonces, en ese aspecto ¿la libertad de expresión no está sometida bajo los Gobiernos acá en Chile?

Tengo entendido y sueño con que sea así.

-¿En qué se relaciona la concepción democrática del bien común con la libertad de expresión?

Yo creo que son dos cosas que tienden a ser muy unidas. O sea, no puedes tener democracia si no tienes libertad de acción y expresión, o viceversa, no puedes tener libertad de acción para contar lo que realmente ocurre si no hay democracia. Entonces son dos cosas que quieras o no quieras van marchando juntas, dando unos corcoveos que pueden suceder. Depende de las circunstancias políticas, pero en el fondo yo creo que eso es la esencia.

-¿Considera usted que existe consenso social respecto a lo que son y como están regulados los derechos humanos?

Mira yo creo que esa es una discusión para largo. Yo creo que los derechos humanos deberían ser absolutamente libres, sin ningún tipo de cortapisa, pero esa es una idea un tanto romántica, porque la vida normal, la vida política en el país también tiene algunas condiciones que hay que observar.

-Pero la gente en general ¿sabe lo que son los derechos humanos o tiene conciencia con respecto a lo que son?

Yo creo que sí. En los periodos difíciles que ha pasado Chile del punto de vista político, sobre todo en dictadura, la gente adquirió mucha conciencia sin que se la enseñaran, sino que de acuerdo con la vida.


CONTEXTOS PERIODÍSTICOS EN CHILE

-¿Esta sociedad actual es diferente a la de 30 años atrás?

Ha cambiado, tiene otros matices, otras inquietudes y otras finalidades. Yo creo que los periodistas jóvenes tienen un sentido más libertario que antes, por lo tanto el marco se les amplía. Antes era más difícil. Yo te digo también en ese tiempo que yo empecé a hacer periodismo, el periodismo del año 58, 70, estaba más en manos de la derecha absoluta.

-¿No tenían espacio ahí?

Claro, pero nunca se echó un pie atrás, se lucho internamente, y yo creo que ese avance, ese progreso amplio sobre las libertades, sobre los pensamientos, es una conquista que los mismos periodistas no han evaluado como corresponde ni le han dado la importancia que tiene. Y yo creo que ha sido bien vital.

-Leyendo las páginas de Clarín, específicamente sus últimas ediciones, encontramos en ellas una serie de terminologías y reacciones que de manera clara iban en desmedro de opositores de la línea editorial de ese diario. Además, reconociendo el atrincheramiento determinado por el contexto, ¿considera que se abusó de la libertad de expresión en ambos bandos al insinuar rivalidades y utilizar improperios?

No fíjate, yo creo que eso de que el diario Clarín estaba lleno de improperios me parece que lo están exagerando. Yo creo que en el contexto en que apareció Clarín, y no solo Clarín sino también Puro Chile, Última Hora, El Siglo que eran diarios de izquierda, había ya una lucha más abierta con los diarios de derecha, por decir El Mercurio, Las Últimas Noticias, La Segunda, la misma Tercera, pero en el fondo eso existió siempre. A veces atenuado, otras veces sobresaliendo, pero creo que en eso fue bien importante.

Periodistas con ciertas ideas libertarias no sólo estaban en los diarios de izquierda, sino que estaban metidos en los diarios de derecha también. Entonces se produjo en esos años, una especie de reencuentro que no aparecía en las páginas de los diarios pero que aparecían en los lugares en que comíamos juntos o en que nos encontrábamos en la noche, como el Bosco, un restaurant muy famoso. Era uno de los lugares de reunión no sólo de los literatos, escritores, poetas, artistas, sino que también empezaron a llegar los periodistas. Porque era un lugar de convivencia muy normal, muy entretenido donde tu puedes alternar, discutir y tomarte un trago con un gallo que era del Mercurio.

-¿Se creó una relación paralela?

Una relación paralela que fue buena fíjate, porque en todo caso, te permitió también cierta fraternidad en los diarios, que yo creo que ni los muy izquierdistas ni los muy derechistas lo deseaban. Se fue produciendo un fenómeno curioso.

-¿Ese debate pasó igual a las páginas con el lenguaje que se utilizó en los momentos más tensos?

Mira yo creo que los lenguajes obedecen a las costumbres de la gente, del pueblo, porque por ejemplo tu no puedes llegar con un lenguaje demasiado fino, y demasiado culto, una cultura saliendo por todos los poros si lo vai a vender en San Miguel, en esa época.

-¿Entonces la finalidad de usar ese lenguaje iba más por ese lado?

Claro, un poco que te entendieran más fácilmente. Que llegaran los mensajes o las noticias con más facilidad. Que no te costara tanto interpretarlo, sino que simplemente te dieras cuenta al tiro de los que estaba ocurriendo. Ahora, se cayeron en exageraciones, puede ser. Clarín nunca fue un diario pornográfico, como otros que recurrieron a esa cosa. Clarín siempre utilizó la originalidad, la chispa. Una picardía chispeante, que te agarraba al tiro porque la mejor manera de conquistarte al roto es hablando su lenguaje con chispa, y eso nosotros lo agarramos en Clarín y también en otros diarios.

-Volviendo al tema del atrincheramiento de los diarios en ese tiempo, ¿fueron responsables de algo los medios de la creación de un contexto tan denso?

La cosa política en ese tiempo, no era como la política actual, era una política más combativa, o sea tanto los partidos de izquierda como los de derecha, defendían la no intromisión de los partidos de izquierda que se metían a agarrar gente en las poblaciones. En ese tiempo las campañas políticas se hacían en los barrios, por lo tanto también eran permanentes las visitas de los diarios.

-Y en la actualidad ¿podría ocurrir algo similar a la polarización?

Mira yo creo que en este rato eso se está alejando un poco porque nuestra querida Presidenta está en un plan de hacerse amiga de la derecha y la derecha está en un plan de hacerse amiga de la Presidenta, entonces en este rato no dejas muchos resquicios para, no te digo para enemistar, sino simplemente para hacer noticias con peso.

Entonces ¿la materia noticiosa no da para que ocurra eso?

En este rato no, pero yo creo que es esporádica, porque el despertar político que se va a producir el año que viene con las elecciones municipales, ahí se va a encender una mecha.

-Ha presenciado numerosos gobiernos distintos. ¿Cuál ha sido el caso más grave de violación a la libertad de expresión que ha presenciado aparte de lo sucedido en 1973?

Yo creo que todo el periodo que manejo este país el dictador Pinochet, ese es el periodo más nefasto desde el punto de vista noticioso y político.

-¿Fuera de eso no hubo algo peor?

No, porque los excesos de antes eran unos pocos excesos derechistas que si uno los evoca son pintorescos, y los excesos también, o las arremetidas que hizo la izquierda. Pero yo creo que los diarios en este rato reflejan una tranquilidad, pero que más adelante van a tener que reflejar que hay ánimos de pelear políticamente. La derecha tiene que abrirse camino y la Concertación tiene que consolidarse. Entonces creo que esos son dos fenómenos ante los que hay que estar al aguaite, desde el punto de vista periodístico obviamente y del punto de vista político también.

- ¿Qué periodos del periodismo usted puede reconocer? Por ejemplo, ¿cómo era el periodismo antes del 73?, ¿cómo cambiaron las prácticas en dictadura y luego de esta?

Mira, el primer periodo de amplia libertad para informar, para discutir y pelear con los demás diarios. Había serios encontrones. Se hizo durante todos los gobiernos antes de la dictadura.
La dictadura simplemente, cuando me tocó volver a los diarios, era obedecer las líneas generales, pero sin perderle el gusto a las informaciones que podían producir remezones en la gente. Entonces éramos especialmente cuidadosos.

Una sola vez estuve preso yo en la transición por un título, pero tres días. Yo creo que la transición, la vuelta a la democracia, fue buena desde el punto de vista periodístico porque se volvieron a tener libertades, pero una libertad que estimo con cierto cuidado.

CLARÍN

-Haciendo una proyección a algunos años más, ¿qué supone usted que pasaría si Clarín entrase a nuestro sistema de prensa, volviese a circular?

Si apareciera Clarín, con todas las de la ley, sería una racha sensacional. Un boom. Los otros diarios tendrían que inmediatamente empezar a hacer un diario más popular.

-¿Entonces Clarín arrasaría si entrara de nuevo al sistema?

Yo pienso que sí. Si vuelve con las mismas características que antes, de acuerdo con el afán noticioso del momento, pero un diario amplio, que cuente todo, que no oculte nada, que sea copuchento con la verdad, con las materias que interesan, sobre todo en el ámbito popular que está descuidado. Si tú te asomas a diversas poblaciones que hay en Santiago, cada una es un mundo aparte que no se conoce. Desgraciadamente los diarios las hermanan e involucran con la delincuencia, pero sí es cierto que hay delincuencia y que hay mucha, un exceso, pero también todas esas poblaciones tienen vida propia, tienen vida de gente joven, vida de estudiantes, vida de viejas copuchentas, y vida de obreros que trabajan , entonces todo eso no se refleja en este rato. Si Clarín aparece de nuevo, se va a meter en eso, porque es obvio, además espero estar unos días cuando parta, si es que parte. Esa es la idea, sacar un diario de nuevo, muy parecido al que murió.


CONCERTACIÓN, LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y ACTUALIDAD


-Que Chile haya firmado la Declaración Iberoamericana de Derechos Humanos, ¿es discordante que tengamos el actual escenario de producción y difusión de información tan concentrado, siendo que al firmar ese acuerdo el país se compromete como Estado a respetar la libertad de expresión?

Mira yo creo que desde el punto de vista del Gobierno, ellos están muy contentos con la libertad de expresión que tenemos. En el fondo, desde el punto de vista legal es muy amplia. Pero desde el punto de vista real, de trabajar, no es tan amplia. Yo creo que en eso tiene un poco que ver los Gobiernos, pero yo creo que más bien, las empresas no se atreven a decir la verdad que existe en este momento en el país, del punto de vista de la relación humana.

-¿Está truncada la libertad de expresión por el actual sistema de libre mercado que alcanza a los medios de comunicación?

Yo creo que la libertad de expresión se trunca más bien por lo que piensan las empresas periodísticas. Se manejan un poco solos porque el Gobierno habla de que acá hay absoluta libertad de expresión, cosa que no le creo tanto, y la derecha está manejando eso en sus diarios.

-Entonces este sistema de libre mercado privilegia con la libertad de expresión a ciertos sectores…

Es decir que hay ciertos sectores que aprovechan estas condiciones, estas posibilidades y otros que no.

-¿Y qué pasa con la censura ahora en Chile?

Mira yo no vi muy fuerte la censura, hay otra censura de los propios diarios. Ellos no le llaman censura, le llaman prudencia.

-¿Pero los motivos son por intereses o por…?

Yo creo que es una suma total de cosas. Hay intereses empresariales, políticos, hay intereses de gente que se ve con posibilidades de avanzar en el marco político o en el marco periodístico y la aprovechan en beneficio personal, no en beneficio de la gente.

- ¿Es un tema incómodo para los Gobiernos de la Concertación el tener que tratar lo de la concentración de medios y la falta de voz de la sociedad?

Yo pienso que debieran dedicarle más tiempo. Nuestro Gobierno concertacionista nunca se preocupó de que debiera tener un par de órganos que reflejaran lo que piensan ellos, y que le dejaran todo el control noticioso del país a El Mercurio y a La Tercera, que en el fondo eso es lo que pasa, por que El Mercurio a través de sus tres diarios manda, sobre todo ese diario de la tarde que es muy puntudo, La Segunda. La Tercera que ha establecido una especie de imperio noticioso también que es pro derecha. Entonces la Concertación debiera tener un par de diarios reflejando un poco lo que hacen. Entonces eso produce un menoscabo, allí falló la Concertación.

-¿Y qué pasa con La Nación, por qué nadie la lee?

Porque yo creo que nuestro diario es un diario fome, que tiene noticias buenas que atañen a la visión gubernamental, pero en un país las ideas gubernamentales no son fieles a la cuestión, hay que consultar al pueblo, hay que consultar a las bases, a la población. Esa es la falla a mi juicio de este diario. En La Nación debieran reflejarse esas cosas, debiera abrirse a la población, la reacción de la gente debiera estar todos los días.

-¿Y por qué eso no se publica?

Yo creo que hay una tendencia en el periodismo, no sólo de aquí, donde no le dan la real pelota a este tipo de población, a este tipo de gente. Y no se porqué razón uno los margina, cuando tienen que tener opinión igual que nosotros, aunque de repente digan disparates o digan tonteras, no importa.

-¿Entonces ahí se puede dar la libertad de expresión?, ¿hace falta ese espacio…?

Hace falta. Pero ese espacio no está vedado. Lo que pasa es que al Gobierno no se le ocurre, falta la chispa o no lo quieren hacer.

-¿Eso será porque la mayoría de los diarios son de derecha?

Yo pienso que sí. Los diarios oficialistas como nosotros se condicionan sin ninguna razón a lo que hacen los demás. Entonces si El Mercurio no hace esto, no lo hacemos nosotros. Si La Tercera no hace esto, no lo hace La Nación.

-Con respecto al duopolio Mercurio - COPESA, ¿es responsabilidad de estos gobiernos que nos encontremos en un escenario tan concentrado?

Yo creo que los gobiernos no tienen porqué sacar diarios, pero debieran regular, promover y estimular a los diarios que son más de su tendencia, cosa que no han hecho.

-¿Y la ausencia de debate, de discusiones?, ¿cómo se puede revertir que actualmente no tengamos espacios de debate en los medios de comunicación?

Mira, es ir cambiándole el concepto a los dueños de los diarios. No creo que a El Mercurio le interese hacer discusiones a nivel popular. Lo que hace El Mercurio es recibir opiniones pero de gente que siempre está a favor de sus principios, de sus ideas.

-Con respecto a la caída de los medios atrincherados de la dictadura, como fue la revista Análisis, Apsi, Hoy, entre otras. ¿Por qué los Gobiernos de la Concertación no salvaron a estos medios?

Yo creo porque no visualizaron la importancia que tenían en ese rato. Segundo porque no hay que echarle la culpa al Gobierno sino que también a los dueños de esas empresas. No hicieron el empeño o si lo hicieron, lo hicieron mal. Pero yo creo que a nadie se le escapa que era necesario mantener algunas revistas o diarios que reflejaran un poco el pensamiento, la opinión y el camino que va siguiendo la Concertación. Entonces no hubo gente que regara capitales en eso, y en eso yo creo que no es factor político.

- ¿Pasa por una acción nula, por una omisión del gobierno...?

Yo creo que por un descuido, una torpeza política de las fuerzas de Gobierno de no visualizar eso porque es elemental. Porque si yo quiero tomar contacto con la gente, tengo que tener medios para tomar contacto. No ha sabido utilizar el contacto que tiene en mano.

EXPERIENCIA PERSONAL

- ¿En qué medio que se desempeñó usted sintió que se vivieron los valores de la libertad de expresión con mayor presencia?

Tengo un lindo recuerdo de haber trabajado en el diario La Última Hora, un diario de la tarde, de izquierda. Un diario bastante político que murió el 73. Luego, el diario Clarín, en donde ascendí a jefe. Fui 12 años director de Clarín hasta que fue cerrado. Me sentí más cómodo en Clarín por supuesto. Y después me sentí muy bien en Fortín Mapocho.

-¿Encontró trabajo en los medios después de estar detenido en la dictadura?

Yo estuve veraneando por cuenta de la dictadura en Chacabuco porque yo era director de Clarín. Estuve preso y por suerte no me liquidaron, algunos tuvimos suerte y otros no. Cuando salí en libertad de Chacabuco, que estaba en el norte, me vine a Santiago, me dejaron en libertad, yo intenté irme fuera de Chile, a Europa, y por supuesto como tenía muchas querellas pendientes como director de Clarín, no me dejaron irme. Y me quede aquí. Entonces me resigné, obviamente no iba a buscar pega en los diarios, estaban los puros diarios de derecha abiertos, quién iba a recibir al director de Clarín, habiendo estado preso además. Entonces me quedé tranquilo, me busqué peguitas por ahí divertidas, hasta trabajé en el Metro llevando las carretillas con tierra. Ahí estuve como tres meses hasta que descubrieron que yo era Gamboa y me echaron.


- Leyendo su “Viaje por El Infierno” y recordando su paso por los centros de detención de presos políticos de la dictadura militar, ¿cómo explica la paradoja de haber podido tener un boletín, un medio, en Chacabuco?

Nosotros en Chacabuco intentamos cohesionar, para explicar cómo estábamos y el futuro que teníamos, si es que teníamos, para enseñarles a los demás un comportamiento interno, que sin perder las ideas, ni tampoco las rebeldías, las encausáramos para poder vivir sin peligro. Y eso de consiguió ahí. Entonces internamente no podías estar todo los días dando conferencia de prensa casa por casa. Se descubrió que había que tener un organismo en las murallas que contara cosas. Entonces hicimos un diario mural exitoso. Se fue armando un diario interno para juntar a la gente. No tengo la certeza, pero creo que no hubo lugar de reclusión o de detención más firme, más convencido, más sólido en su parte interna, para defenderse de los atropellos.

- ¿Los militares nunca lo leyeron, nunca lo sacaron?

Lo leían todo el día. Lo que nunca hicieron fue retirarlos, de modo que eso te reverla que nosotros lo hacíamos bien. Buen lenguaje, sin ser insolentes, sin ser agresivos.
- ¿Se le ha impedido alguna vez publicar algo?

Yo pienso que sí. En Fortín Mapocho hubo un momento en que nos mandaban una especie de inspector a mirar la primera página. O sea, hacíamos las primeras páginas a las 10 y media de la noche y llega un inspector, las miraba. En plena dictadura, y de repente decía "esto no".

- ¿Y sólo la primera página?

Miraba un poco para adentro pero no; fundamentalmente se metían en primera página. Ahora, cuando no les gustaba un título, la primera vez que pasó, después no lo hicieron más porque nosotros hicimos una diablura una vez, me acuerdo. Una vez nos tachó un título el inspector. "Lo de primera no va". Entonces se me ocurrió hacer la primera página sin el título. Dejamos el espacio en blanco. Salió, se vendió, pero al otro día el inspector vino y me dijo que no se podía hacer ese tipo de cosas.

- ¿En qué circunstancias ha sufrido presiones del poder político o económico?

En dictadura muchas veces, desde el punto de vista político. Económico no.

{ perfil de un gato }



Manuel Alberto Gamboa Soto nació en la comuna de Providencia en Santiago. Estudió dos carreras simultáneas: Derecho y Pedagogía en Historia y Geografía. Se tituló de profesor y comenzó a trabajar como reportero deportivo. El “Gato”, como es conocido, es periodista de oficio y no de profesión. A pesar de aquello, grandes hitos atraviesan su vida, como el titular “Corrió solo y llegó segundo” de Fortín Mapocho después del plebiscito. El “Gato” carga 60 años de prácticas periodísticas, y actualmente es columnista de La Nación.

{ el péndulo del gato }

-LIBERTAD DE EXPRESIÓN: ojalá siga
-DEMOCRACIA: que bueno que nos acordemos de ella
-ABUSO DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN: nunca se van a acabar los abusadores
-EL CLARÍN: diario que ojalá saliera nuevamente
-GOLPE MILITAR: no me acuerdo de las cosas malas
-CHACABUCO: un periodo de opresión que fue como de liberación
-RECONCILIACIÓN NACIONAL: sería bueno
-MEDIOS INDEPENDIENTES: no hay en estos momentos
-CONCERTACIÓN: ojalá cure sus heridas y viva
-ESCUELA DE PERIODISMO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE: necesita varias reformas y sobre todo, espíritu de periodistas, no espíritu de funcionarios
-REVOLCUCIÓN PINGUINA: todavía la celebro
-DIARIO QUE LEE: los leo todos
-JUVENTUD ACTUAL: linda juventud pero tienen unas metas que no sé a qué conducen.
Agradezco la colaboracion de http://www.chilesapiens.blogspot.com/

martes 15 de enero de 2008

GONZALO MINGO ORTEGA - Reflexión

QUERIDOS AMIGOS
IGUAL QUE TODOS LOS COMPAÑEROS DE MESA ESTOY REALMENTE CONMOVIDO Y TRISTE POR LA PERDIDA DE NUESTRO AMIGO JORGE URIBE, PARA MI ES PARTICULARMENTE DOLOROSA SU PARTIDA, PUES ME DISTINGUIÓ CON SU AMISTAD Y CARIÑO, FUI YO QUE LE INSISTIÓ HASTA EL CANSANCIO SU VUELTA A NUESTRA MESA Y AL FINAL SE DOBLEGO Y VINO, LAMENTABLEMENTE NO ASISTÍ EL ULTIMO MIÉRCOLES A LA QUE ÉL SABIA ERA SU DESPEDIDA DE NOSOTROS.................
EL VIERNES DESPUÉS DE ALMORZAR CON LUCHO ÁLVAREZ ME FUI FUERA DE SANTIAGO, CREO QUE PARA EVADIRME DEL PENOSO RITUAL FUNERARIO, ALGO TRAUMÁTICO TENGO CON ESTE TEMA, ES MAS FUERTE QUE YO.............
UN ABRAZO PARA TODOS Y COPIO ESTA FRASE DE CIRO, LA COMPARTO Y HAGO MIA........Una sola reflexión: la soledad es la peor amenaza de cada uno de nosotros. Ciro Quintana me dijo el miércoles que a estas alturas, lo único que nos queda es cultivar la amistad.
GONZALO MINGO O.-

Nota del Editor: Esta es una Carta enviada por Gonzalo Mingo Ortega a los amigos de la Mesa de los Miércoles, club donde comparte el Gato Gamboa y los periodistas de antaño, y que ahora lamenta la trágica ausencia de este insigne amigo Jorge Uribe Navarrete)

lunes 14 de enero de 2008

A la memoria de Jorge Uribe, de una ex alumna.

Cuando me fui de la Iglesia Santa Ana aún llevaba confusión en el alma; dentro de ese cajón había un viejito afeitado, sin bigote y con la piel cetrina que poco tenía que ver con Uribe, mi profe Uribe, el Perro Uribe, el Chanchi Uribe, Uribe el barrero, el ególatra, el vanidoso, EL periodista; porque él era como la encarnación de lo poco que queda del periodismo a la antigua usanza.Pasé a comprar flores para llevarle, opté por un par de rosas rojas, pues el hombre que conocí era apasionado, lleno de energía que repartía solapadamente tratándote como un sargento ( con lo que odiaba a los milicos...) y haciendo que esa energía comenzara a surgir de ti. Escribí una tarjeta diciéndole chao, y un par de cosas que no alcancé a decirle en vida directamente. Apuesto a que la leyó, se cagó de la risa y pensó "mira la tonta como llora, y las leseras que me escribió, tan sentimentaloide! JA!mujer viejota escribiendo tarjetas como una niña".No lloré mucho, pero si varias veces, de a puros pocos pensando en que mi cara aún no se recupera un 100% ( egoísta, como tú Profe, o como querías hacernos creer al resto de la humanidad que eras) y también escuchando tu voz -de pito como bien describió un colega- diciendo: "Ya hue.....a no llorís!!!" , y burlándose de los sentimientos de pérdida que lograste que tuviera. En el bus hacia Santiago sentía que quizás el Profe sabía que yo iba a andar cerca... y que me iba alcanzar despedir.Estoy escribiendo párrafos Profe, no más de 6 líneas y espero que Uribe lo tenga en cuenta desde donde quiera que esté.Vi la llamada perdida de Iris, mi también querida profe-amiga de la U, y no me extrañó, pero al ver que Cecilia me llamaba, algo latíó en el corazón; se me quebró el alma cuando me dijo "Uribe se suicidó anoche". El era uno de los pocos profes con lo que tuve una relación más personal, en la carrera de Periodismo; al menos él fue el único que siguó llamando, escribiéndome o mandandome recados. Fui su peor alumna: nunca ejercí.Chanchi Uribe, profe... para tu orgullo seré tan dura como me quisiste formar y un par de días de tu suicidio no te puedo perdonar. Quizás mañana, quizás la otra semana. Eras una especie de "papá docente" que trataste desesperadamente reencantarme con el periodismo, cuando no pudiste más y te sailó definitivamente esta oveja negra renegada de la vieja escuela del reporteo, suspiraste -imagino- y me diste tu apoyo: las mejores recomendaciones a mi jefe, los consejos de "Siuxi quédate ahí no más, ¿donde vas a ganar más plata??" y hasta me pediste ayuda para una de tus "amigas", (viejo fresco!!!) jajaja.Riamos mejor profe, con tus carcajadas teatrales y tu mueca habitual. Esta vez perdiste, Uribe, porque te entregaste, porque un periodista jamás debe ser o hacer noticia. ¡¡Mira donde terminaste!! en un cajón dentro de una iglesia! bajaste los brazos y aún no lo comprendo.Seguiré contando tus anécdotas hasta que las recuerde: Vos te suicidaste, pero esta oveja negra no piensa dejar morir tu recuerdo. Hasta siempre, profe.

Fuente: http://posesa-por-penelope.blogspot.com/

Nos deja un gran amigo:Jorge Uribe Navarrete

El periodista Jorge Uribe Navarrete murió este viernes en circunstancias trágicas después de estar afectado de una fuerte depresión, él un amigo de la Mesa de los Miércoles y amigo de nuestro Gato, ejercía como profesor de Periodismo en la Universidad de Santiago de Chile (Usach), realizaba colaboraciones periodísticas y pertenecía al Colegio de Periodistas. Fue reportero ,corresponsal y editor internacional del diario "Excelsior" de México, país en el que pasó varios años exiliado. André Jouffé escribió este fin de semana "Tu partida me desgarra y me confunde. Contigo o nos veíamos a cada rato o pasaban años. Quizás debí ir el jueves a la casa de tu hermana, pero como fuiste al club de Tobi el miércoles pensé que estabas bien.
Jorge, doctor, profesor, periodista, agarraste cuanto titulo fue posible. Y amigos que jamás, jamás te olvidarán. Menos este, la gorda juffesa, el abajista que nunca e hizo caso en seguir siendo pituco porque eso vendía más que tratar de ser upeliento a estas alturas. Descolocado, me decias. Adiós Ángel Jorge, soy incapaz de escribir una línea más".
Murió Jorge Uribe. Da lo mismo cómo, porque lo que interesa es su vida.
Uribe fue de esos periodistas que no querían que le contaran cuentos: quería contarlos él. Y para eso hay que estar en el lugar de los hechos.
Por eso estuvo en el epicentro del golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973. Por lo mismo, tuvo que marchar al exilio, tras pasar algún tiempo eludiendo la represión que cayó sobre todos quienes fueron colaboradores del Presidente Salvador Allende.
En el país del tequila y el mezcal, Uribe se puso nuevamente las botas para el combate periodístico, esta vez desde Excelsior, el diario por el que pasó la historia de México del siglo XX.
Su estilo extravertido y amistoso calzó bien con la cultura mexicana, lo que le permitió ponerse rápidamente a la cabeza de la red de corresponsales. Allí le tocó seguir y cubrir los conflictos más agudos de la guerra fría.
Uribe era un reportero puro y duro, dispuesto a traspasar su experiencia de generación en generación, como tantos otros reporteros anónimos que van escribiendo la historia, de primera mano.

martes 8 de enero de 2008

Conversación con Isidora Gutiérrez




















Isidora: ¿En qué medio trabajó y en que período concreto?
Gato: Me tengo que remontar en la historia…. Yo empecé a trabajar primero en el diario mural del Liceo Lastarria. Yo estudié hasta sexto humanidades en el Lastarria, entonces nosotros teníamos un profesor ahí de educación física y tengo entendido que también era profesor general y que aparte de ser profesor era periodista. El era jefe de deportes del Diario El Debate, que ya no existe. A él le gustaba escribir un poco y como yo siempre me había dedicado a escribir, cosas como poesías, leseras en el diario mural, donde contábamos chismes y chacota, entonces parece que le gusté al profesor un poco por lo que yo escribía, o me encontró condiciones y me recomendó que me fuera de ayudante en la revista Ercilla para un periodista español que había en ese tiempo que se llamaba Isidro Cornino. Yo creo que él era uno de los mejores reporteros deportivos que he conocido. De ahí, no sólo yo sino que con unos dos amigos más, le tomé el gusto a la cosa periodística.
Isidora: ¿Entonces esto era mientras estaba en el colegio?
Gato: No, saliendo del colegio. O sea, esto todo fue cuando iba en sexto humanidades. Después tu das el bachillerato y te largas a estudiar. Yo estudié dos cosas, primero una para darle el gusto a mi padre, entrando a la escuela de leyes y a mí me gustaba estudiar historia y geografía. No saqué derecho porque me metí en una huelga por ahí por el segundo año, nos tomamos la escuela como un mes junto a los otros estudiantes, ganamos el conflicto, no me acuerdo muy bien qué es lo que pedíamos, eran algunas cosas concretas y las logramos y como dos meses después, yo te digo a mediados de año, éramos nueve dirigentes, nos llamó el director de la escuela y nos dijo que hasta ahí terminaba nuestro ciclo y nos echaron. Para mí no resultó negativo porque esto era el gusto de mi papá. A mí no me gustaba estudiar derecho, así es que salí ganando y me dediqué de frentón a estudiar historia y geografía. Me recibí, pero no ejercí porque me gustó el periodismo. Esa es más o menos la historia.
Como te digo estuve en la Revista Ercilla, después en el Diario Ultima Hora que era un diario de la tarde, el más vendido en ese tiempo que competía con La Segunda, pero siempre le ganaba Ultima Hora que era un diario muy informativo y con bastante política que en ese tiempo ya empezaba a gustar mucho (política de izquierda por supuesto) y ahí estuve hasta que me tentaron como periodista, yo era el redactor deportivo para el Diario El Clarín. Eso fue por ahí por el año 59 y me quedé en El Clarín y no me salí más hasta que lo clausuraron en el 73 y fui director 12 años. Mira, yo hablo en plural porque generalmente la gente dice que los directores somos muy buenos, o los subdirectores muy buenos, y la verdad es que nosotros teníamos un equipo bueno que no era muy grande, como de unas 18 o 20 personas, y estábamos muy afiatados, de edades similares y con ganas de hacer periodismo bueno. Era un diario distinto a los de ahora, pero muy informativo, con una postura política muy clara, muy pro gente, pro pueblo, pro izquierda también. Si tú investigas para atrás fue uno de los diarios populares mejores que ha habido en Chile. Yo creo que en este rato no hay ninguno que le hiciera el peso.
Isidora: ¿Qué juicio general le merece la historia de Chile en los años que usted ha mencionado, es decir, los años en que trabajó en El Clarín?
Gato: Era un país libertario. Hubo períodos en que teníamos plena libertad para trabajar, nos dejaban publicar lo que reporteábamos en forma fidedigna. Se ha hablado que el Diario el Clarín, que es el diario que más se ha vendido en Chile y que duró 19 o 20 años, era un diario copuchento. La verdad es que no. Altamente noticioso. Tuvimos mínimos desmentidos, a pesar que éramos un diario con postura política, era un diario de izquierda obviamente y le debamos duro a la derecha y en ese tiempo era muy fuerte y las querellas todas las ganamos, no perdimos ninguna, por supuesto que yo hice varias pasadas por el anexo cárcel por ahí unos días, como director, bueno igual que ahora. Yo era un director responsable. Antes, fíjate, yo te digo un poco antes de la generación nuestra, yo creo que los periodistas de mucha categoría eran nombrados directores, pero a su vez tenían un director responsable, que no era de tanta categoría y era el que estaba llano a ir preso en todas las paradas, asumiendo todos los riesgos. Pero eso se acabó felizmente, ahora los directores son más responsables de todo. A la larga así funciona mejor la cosa, ya que primero eres más cuidadoso, porque uno no puede estar arriesgándose por las puras y segundo esa responsabilidad tu la compartes, si es que formas un buen equipo periodístico, y yo creo que debe ser uno de los planteamientos que debiera existir hasta el momento. Yo te digo, aquí también se comparten las cosas, pero en este diario que es moderno y yo creo que en los demás diario también, sin considerar sus tendencias políticas que los dueños de los diarios son dueños de su negocio, su negocio político, su negocio comercial, etc. Pero yo creo que en ese tiempo el periodismo chileno fue te digo más amplio, se reporteaba yo creo que en terreno casi todo, cosa que ahora no se usa mucho porque ahora tu abres la pantalla y te informas un poco ahí. La tecnología es buena hasta cierto tiempo, pero cuando abusas de ella te vas al tacho. En cambio nosotros los periodistas de esa época, en que había una tragedia en Rancagua y ahí partíamos, se mandaba un equipo y ese equipo mandaba material para acá y se quedaban instalados ahí y en momentos en que estaban cansados iba otro equipo a reemplazarlo. Entonces había una especie de posta así y siempre era una posta con afán noticioso. Es muy distinto reportear en el terreno. Si tu hablas con las viejas y con los viejos, y tu les sacas punta, cosa que yo echo de menos en este rato. Los diarios eso no lo hacen ahora. O lo hacen tal vez pero muy superficialmente. Fíjate por ejemplo yo me acuerdo que hubo un reportaje sobre uno de los primeros presos que se fugó de la cárcel que está ahí en Mapocho, que ahora ya no es cárcel. Entonces este gallo que era un guatoncito muy divertido se hizo un túnel a mano, parece que con otro amigo, pero parece que este otro amigo tuvo miedo de irse. Coincidieron con unas tapas de alcantarillas de las calles y por ahí salió el guatón y se fugó y se ocultó obviamente. Bueno por supuesto que la pelota se armó, estuvieron como dos semanas buscándolo y nosotros los del Clarín, con la ayuda de algunos detectives que nos datearon que lo tenían ubicado y que lo iban a detener y nos invitaron. Incluso llegamos antes que la policía. La policía llegó al otro día. Ahora, mi amigo el datero que era policía nos adelantó a nosotros la fecha, pero era al otro día y llegamos a la casa de este guatón con mi fotógrafo y me acuerdo que este guatón estaba durmiendo, llegamos como a las 10 y media de la noche y me acuerdo muy bien porque era muy divertido el guatón, muy simpático. En ese tiempo, era invierno, entonces él no usaba pijama sino que usaba una camisa afranelada gruesa amarilla y unos calzoncillos del mismo amarillo también así que tenía una especie de pijama para dormir. Entré y conversamos y quiso arrancar. Entonces me acuerdo que incluso con el fotógrafo lo anduvimos convenciendo que no lo hiciera. Le decíamos que es mejor que arranques ahora porque todo esto ya está rodeado. No te tienen rodeada la casa porque lo están chequeando, pero el barrio te lo tienen cerrado. Si tú arrancas te van a balear a ti y a nosotros también. Entonces no quedamos ahí y al otro día lo toman preso. Nosotros éramos los primeros que estábamos ahí con la noticia, con fotos.
Isidora: ¿Y siempre tenían estos dateros?
Gato: Mira siempre hay, incluso ahora yo creo que también hay, que te llaman antes. Depende mucho del manejo del periodista. No es que crea que los de antes sean mejores que los de ahora o los de ahora mejores que los de antes. Es distinto el enfoque. Ahora te digo, la televisión te copa, pero en ese tiempo en que te estoy hablando yo, un diario era la biblia,, y mientras más datos le metías a la biblia era mejor. Entonces, se escribían datos inéditos.
Isidora: ¿En ese período se cultivaba el odio en Chile?
Gato: Yo creo que no hubo odio. Pudo haber habido resentimiento entre los periodistas, pero en un ambiente competitivo, pero no desde el punto de vista político. La sociedad tenía odio por supuesto. Imagínate tu que el tipo que nunca había tenido nada y que de repente tenía la posibilidad de meterse, de abrir, de prosperar, junto con otros contingente de gente del otro lado que lo atajaba, entonces habían odiosidades entre ellos, la sociedad tenía un odio naciente. Bueno todo depende de los líderes que tienen, pero eso de un clima de odio no. Incluso fíjate yo creo que el odio se puede haber comentado mucho más en la época que manejó la dictadura esto, en que se provocaba un odio inmenso. Pero eso tampoco se tradujo en movimientos terribles. Por ejemplo, yo te digo, que de acuerdo con ese sistema a mí me tocó estar dos años preso en Chacabuco, preso sin ninguna posibilidad de salir jamás. Incluso también a veces arriesgando un poco la vida porque el Clarín era un diario al que odiaban a muerte ellos. Y en cambio nosotros nos hicimos amigo de los milicos que nos cuidaban. Y me acuerdo fíjate cosas tan curiosas, son simples, conocidas, pero la convivencia entre el carcelero y el preso, es decir ellos tenían la obligación de tratarnos duro y cuidarnos y nosotros también teníamos la obligación de odiarlos si eran de la dictadura, pero fíjate que curioso un detalle que siempre me acuerdo y que lo tengo metido por ahí en un librito. Había que comer. Ellos tenían cocineros milicos, hacían comidas al lote, hasta con gusanos en la comida, y se estableció un nexo y nos hicimos amigos de los milicos en el comedor y comprábamos comida con plata que teníamos. Entonces por ejemplo le comprábamos, como en Chacabuco nos tenían en casas de cinco a ocho personas por casa, entonces se establecía una especie de familia ahí. Entonces habían muy buenos cocineros, se podía cocinar en las casas para no comer en el casino, que era todos los días igual, porotos con riendas o cazuela con hueso. Esa eran las dos variantes.
Isidora: Con mi papá comentábamos el otro día que igual esos milicos el 10 de septiembre eran los mismos del 11 de septiembre, o sea, a la larga ese odio que tendría que haber habido entre el preso y el milico podría no haber sido la historia de un odio tan grande.
Respuesta: Con el tiempo nos hicimos amigos de los milicos y los milicos de Chacabuco tenían la obligación de tener mano firme adentro en la cárcel, no meternos con ellos ni menos hacernos amigos y se produjo todo lo contrario. Les comprábamos la comida y la cocinábamos nosotros. Ahora eso yo creo que un poco se debe a que uno está solitario allá. Fíjate que los milicos que nos cuidaban hablaban entre ellos no más. Como eran menos que nosotros, que éramos unos 1.200, lo pasábamos mejor. Empezó una convivencia así más o menos silenciosa, por no decir que oculta que fíjate yo te digo por ejemplo de mi amigo e teniente Farias.
Yo lo había conocido antes como teniente. Lo conocí en el sur por un terremoto en Valdivia, donde él estaba como milico, en ese momento era teniente y yo andaba reporteando, entonces nos encontrábamos y conversábamos, pero ya manteniendo las distancias respectivas, conversamos dos o tres veces, la última vez no conversamos más porque se creyó que como yo era tan amigo de él. Cuando yo estaba preso él me sugirió que si yo tenía alguna información de los presos se la pasara, entonces yo le dije no: “Yo te conozco como milico y como tal eres un concha de su madre y yo no lo soy todavía”. Entonces ahí se rió y no insistió. Te cuento, porque pasó el tiempo y salí de la cárcel, fui a buscar a mi mujer ahí por Providencia cerca de Los Leones que hay una estación que se mete uno, y ahí lo caché, pero él me vio también y fue directamente y me dijo “Gato Gamboa”!!! y va y me da un abrazo y quedamos de conversar mucho y me dijo “yo nunca me he olvidado que somos amigos desde Valdivia”, “bien pues” le dije, “pero allá no podíamos pues ser más amigos, me echaron del ejercito” me dijo “me obligaron a cuidarte, estoy conversando contigo, sé que estás escribiendo un libro, y yo te podría dar información”. Le di mis teléfonos, donde me ubicara, y no lo he visto más. Igual esto fue hace mucho tiempo, en el tiempo en que todavía estaba la dictadura. Ahora tal vez si lo encontrara lo convencería que me contara cosas.
Isidora: Después de esta perspectiva de cómo se cultivaba el odio en Chile ¿me puede decir un acontecimiento concreto en donde se veía ya el odio en la sociedad de esa época, que le haya llamado la atención o que le haya tocado reportear?
Gato: Yo un poquito sentí esa sensación de que las diferencias se mantenían latentes pero sumergidas. Yo fui de vuelta director del Fortín Mapocho también, un diario que salió en plena dictadura. Después cuando volví me reintegraron al periódico y de repente me ofrecieron ser director de diario porque habían diferencias graves en el Fortín entre una periodista y el director. Entonces me llamaron a mí porque yo era un buen director de un diario popular. El dueño del Fortín Mapocho era el senador Lavandero que ahora está preso. Entonces Lavandero me llamó, fui a verlo y me dijo: “Gato, este diario tiene todas las condiciones para ser grande, incluso en dictadura, pero estos huevones pasan peleando” me dijo. Entonces me pidió que ordenara un poco el gallinero y como yo era amigo de ellos no le iba a causar molestia. Me acuerdo que el diario vendía unos 8.000 ejemplares y en el período en que yo estuve hasta el momento del plebiscito ¿te acuerdas que hubo un plebiscito donde el no le ganó al sí? Bueno ahí vendíamos 80.000 ejemplares. Se transformó en un diario popular, semi parecido al Clarín, pero con tendencia política. El Clarín era un diario apolítico. De repente se inclinó políticamente hacia el sector popular obviamente, pero en toda su existencia fue más bien un diario más bien noticioso y apolítico, especialmente de noticias de crímenes y deportivo. Entonces te digo con el Fortín se transformó en un diario político con todos los atisbos y contingencias y ahí volvió el periodismo de nuevo con muchas ganas.
Isidora: ¿Y se acuerda de algún otro?
Gato: Bueno entonces me acuerdo que estábamos en Fortín y la única vez que yo atisbé una cosa así media odiosa te digo fue que nosotros publicábamos con grandes caracteres en ese tiempo el Ministro Ortúzar, que era muy capaz pero muy muy derechista, estaba en el Ministerio de Justicia que estaba en Moneda esquina de Morandé, frente a la Moneda y cuando llegó la señora de Ortúzar llegó una niña y la agarró a carterazo limpio, la esposa de Ortúzar a la niña, y le tomamos fotos. Este era uno de los ministros más serios, que representaba mejor la derecha. Además buen mozo, elegante y serio. Esto de la mujer eran mentiras porque por detrás tenía niñas. Además nosotros decíamos que era razonable porque era muy buen mozo, era pintoso. Entonces se querelló. Quisieron clausurar el diario y no pudieron porque algo les pasó, pero a mi me detuvieron y estuve 30 días preso en el anexo cárcel. Y allí me dí cuenta un poco de la odiosidad que había. Odiosidad y cariño. Las dos cosas las percibí muy bien.

Gentileza de Isidora Gutierrez , alumna de Derecho U. Católica de Chile.

viernes 24 de agosto de 2007

PREMIO "CAMILO HENRIQUEZ" PARA ALBERTO GAMBOA - "Gato" Aclamado por sus Pares

Un homenaje más que merecido recibió nuestro Gato en la celebración del Aniversario número 100 del Círculo de Periodistas, al recibir el premio Camilo Henríquez mención trayectoria.
La emotiva ceremonia se realizó en la sede de la gremial, y contó con la asistencia de notables figuras del periodismo, como el destacado escritor José Miguel Varas, Mario Gómez López, Manuel Cabieses, el director de la Escuela de Periodismo de la U. de Chile, Gustavo González, y muchos otros académicos y dirigentes. También se encontraban presentes muchos jóvenes, estudiantes de las escuelas de periodismos de las universidades más importantes, representantes de las generaciones que habrán de seguir adelante con el legado de sus colegas mayores.
El Gato se mostró emocionado de la ovación recibida por sus pares al ser convocado al escenario para recibir su galardón, y agradeció el apoyo que, al igual que su esposa e hijos, le han brindado sus colegas a lo largo de toda su carrera.
En la misma ceremonia se entregó el premio a las nuevas generaciones, representadas por las periodistas Tamara Gutiérrez y Cristina Caviedes por la investigación publicada en el libro “La Revolución Pingüina”.

miércoles 22 de agosto de 2007

PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO 2007


Hace escasos minutos, la Ministra de Educación Yasna Provoste dió a conocer la determinación del jurado que presidía y que eligió a la periodista y directora del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, Faride Zerán Chelech, como Premio Nacional de Periodismo 2007 .

Felicitaciones a Faride por el reconocimiento.

A quienes visitan este espacio, quiero manifestarles que este blog seguirá en pié, con el mismo formato y con el mismo cúmulo de informaciones concernientes a nuestro querido amigo Alberto "Gato" Gamboa.

Se dice popularmente que uno no siempre debe estar p'al gato... yo opino lo contrario y reafirmo mi admiración y me identifico con su trayectoria y estilo periodístico...

Acá sigo...y con mis amigos: Estamos P'al Gato.... pa nuestro Gato... P'al Gato Gamboa!

Siempre presentes con felino orgullo!


El Editor

viernes 17 de agosto de 2007

PREMIO CAMILO HENRIQUEZ PARA EL GATO GAMBOA


Con la humildad que lo caracteriza, Alberto "Gato" Gamboa recibió anoche la llamada de la Presidenta del Círculo de Periodistas María Verónica Martínez , quien le comunicó que en sesión de ayer y con motivo de los 100 años de esta agrupación, se ha decidido otorgar el Premio Camilo Henríquez a la Trayectoria Periodística a Alberto"Gato"Gamboa.
La ceremonia será el viernes 24 de agosto a las 11 horas en el Teatro Camilo Henríquez, ubicado en Amunátegui 31.

Un reconocimiento más para el grande entre los grandes.

viernes 27 de julio de 2007

PALABRAS DE UN MAESTRO EN LA UNIACC

El 27 de Julio de 2007 en la Casa Central de la Uniacc, Alberto "Gato" Gamboa dictó una clase magistral sobre "Periodismo Ayer, Hoy y Mañana" ante una concurrida asistencia.
Atentos escucharon las palabras los estudiantes de periodismo quienes ademas contaron con la narración de algunas anécdotas del Gato en sus 60 años de servicio al periodismo nacional.

Entre los asistentes estaban destacadas personalidades del medio comunicacional, entre ellas Patricia Politzer, María Cecilia Serrano, Felipe Pozo.

Su inseparable compañera María Estela Urzúa también participó de esta actividad y algunos amigos se encontraban entre los presentes, entre otros el empresario Gonzalo Mingo Ortega, su dinámico amigo de hace muchos años.

En esta conferencia periodísitca los asistentes pudieron apreciar un emotivo video con la trayectoria del Gato Gamboa con palabras generosas y de reconocimiento de los periodistas María Eugenia Oyarzún y Sergio Campos.

Emocionado el "Gato" tuvo palabras de agradecimiento para los participantes.

jueves 26 de julio de 2007

HOY... Homenaje en la UNIACC


miércoles 11 de julio de 2007

POSTALES DE SU AMOR...!


UN "GATO" ENTRE LOS "GATOS"


YA MAS DE 60 AÑOS...!!!


UN "GATO" DINÁMICO


martes 10 de julio de 2007

EN EL AFECTO, HAY CARIÑO Y RECONOCIMIENTO




viernes 6 de julio de 2007

...AL PIÉ DEL CAÑON - Walter Krohne


Escribir sobre el Gato Gamboa es como hacer un viaje imaginario por la historia de Chile.

Este hombre de prensa celebra 60 años de periodismo activo este año y eleva su copa burbujeante desde su actual puesto de editor periodístico y reportero innato de “La Nación”, el diario histórico ubicado en pleno corazón de Santiago que, en otros tiempos, fue paseo obligado de innumerables escritores, políticos e intelectuales.
Cuando nos referimos a Manuel Alberto Gamboa Soto , hablamos de un verdadero sabueso del reporterismo nacional, de esos que nacieron con la letra de imprenta en la sangre, sin dejar pasar ningún segundo de vida para escribir la historia, y como buen gato, tomarle noche y día el pulso a Chile y al mundo.
Ha sido un trabajador inagotable e imbatible que disfruta y ama su profesión, porque ésta le ha abierto cada día nuevas perspectivas que agotan su curiosidad de felino y escritor. Con 22 años se inició como reportero deportivo en la revista “Estadio”. Ni durante la dictadura de Pinochet ni tampoco antes, intentó abandonar el país, ignorando siempre lo que pudo haber sido para él un exilio voluntario u obligatorio en tierras lejanas y extrañas. Todo lo contrario: Cambió siempre el exilio por la difícil y dura lucha interna que cumplió severamente como periodista, escribiendo desde la clandestinidad y buscando trabajos para sobrevivir. Sin mirarse las manos, trabajó como obrero en las excavaciones de los túneles del metro de Santiago (1977-1980) o como vendedor de libros.
Ha reporteado los aciertos y desaciertos de once gobiernos, desde los dos últimos radicales, el de Juan Antonio Ríos (muerto antes de terminar su período en 1946) y el de Gabriel González Videla, hasta el primero encabezado por una mujer, la actual presidenta Michelle Bachelet. Conoció de cerca a todos los presidentes democráticos y elegidos en comicios abiertos y populares y fue prisionero político en diversos campos de concentración entre 1973 y 1976, donde conoció de cerca la tortura, el asesinato la intriga y la sangre, de un régimen militar que fue la única dictadura que vivió Gamboa y también la etapa más difícil e injusta de toda su existencia.
“En el Estadio Nacional vi a un Gato Gamboa muy torturado”, testimonió una vez el ex presidente del Colegio de Periodistas de Chile, Guillermo Torres Gaona. Sin embargo, este sufrimiento y la agresividad aplicada en su contra no cambiaron su actitud frente a la vida ni ante sus persecutores y siguió reporteando hasta hoy sin ningún odio ni rencor, quizá sólo con un recuerdo amargo y gris, que también casi ha olvidado con el pasar del tiempo. Sigue siendo “un amigo de todo el mundo”, como dijo uno de sus colegas más cercanos.
Gamboa vivió de cerca los efectos de la “ley de defensa de la democracia” de González Videla en 1948, que obligó a Pablo Neruda, como a muchos otros, a dejar su cargo de senador y abandonar el país por el sólo hecho de ser comunista; observó la poco efectiva prometida “escoba” depuradora del agrario laborista Carlos Ibáñez del Campo; vivió en carne propia la llamada “Ley Mordaza” de Jorge Alessandri Rodríguez y de su ministro de justicia Enrique Ortúzar, porque a causa de ella fue apresado varias veces junto a toda la redacción del diario “Clarín”que él dirigía; pasó de la “revolución en libertad de Eduardo Frei Montalva a la “revolución socialista a la chilena” de Salvador Allende Gossens; durante la dictadura de Pinochet sufrió años de pesadilla que soportó con mucha hombría, pudiendo salir airoso al otro lado del túnel, para volver a respirar aire de libertad, cuando el pueblo chileno dijo masivamente en las urnas “basta” de dictadura (1988). En ese momento, el Gato era director del diario “Fortín Mapocho”, que fue como un bastión en la lucha civil para recuperar la democracia en Chile.
“Corrió solo y llegó segundo” fue el titular que publicó el matutino el día después del plebiscito, describiendo con cinco palabras la derrota que sufrió Pinochet en las urnas. Esta fue otra de las geniales ideas que han caracterizaron al Gato en su vida periodística. El titular no sólo impacto en Chile, sino también en todo el mundo y centenares de periodistas y corresponsales extranjeros viajaron a Santiago para conocer a este periodista y entrevistarlo.
En la nueva fase, la denominada transición democrática, Gamboa termina su propia historia de un Chile lleno de altibajos y contradicciones, al conocer y escribir sobre cada uno de los presidentes concertacionistas, siguiendo paso a paso los acontecimientos como también observando y criticando la nueva democracia. Su obra literaria, iniciada con el libro “Un viaje por el infierno” (publicado en 1984), esta inconclusa, porque en su fase final de escritura e investigación están ahora “Las Memorias de una Epoca Infernal” y La Historia del Diario Clarín”.
Tras pasar por la revista Ercilla, el diario Ultima Hora y el diario La Gaceta, sus mejores años los vivió en el diario Clarín, donde, primero como reportero y luego como director, desarrolló toda su sagacidad, talento y pericia reporteril para publicar el más importante matutino popular y de masas en la historia del periodismo chileno. Hasta 250.000 ejemplares diarios de circulación tuvo este tabloide en sus mejores días, que fue fundado, en 1954, por Darío Sainte-Marie (Volpone), un comunicador nacido en Bolivia y quien fuera estrecho asesor del presidente Carlos Ibáñez del Campo. El Gato estuvo al mando del diario hasta el final, cuando los militares, el día del golpe del 11 de septiembre de 1973, ocuparon y confiscaron sus instalaciones en el Paseo Bulnes.
Lo vimos dirigiendo magistralmente a los equipos periodísticos clarinescos en el terremoto y maremoto de Valdivia, en mayo de 1960, que eliminó la ciudad de Corral de la faz de la tierra como igualmente lo vimos, y aprendimos mucho de él, durante el Campeonato Mundial de Fútbol de 1962 que se realizó en Chile.
Cuando la Reina Isabel de Gran Bretaña visitó Chile, en noviembre de 1968 (Gobierno de Eduardo Frei Montalva), el Gato Gamboa vislumbró una buena idea para la portada de Clarín, si pudiera obtener una fotografía de la monarca mostrando sus piernas cuando subiera a la carroza dispuesta por La Moneda para transportarla por Santiago junto a su comitiva. Así le dio esta misión al mejor de sus reporteros gráficos, el Negro Molina. Al día siguiente, el diario se agotó con el titular de la portada que decía: “La Reina tiene buenos choclos” y que iba acompañado de una fotografía donde la ilustre visitante real “mostraba hasta el portaligas”, como cuenta el mismo Gato.
El reclamo oficial se hizo sentir rápidamente en boca del ministro de Frei Jorge Cash, quien llamó al Gato “muerto de la risa”: “La cagaste, Gato, cómo se te ocurre hacer una cosa así!”.
La pluma de Gamboa, su inteligencia y aguda observación, han sido la materia prima y los elementos necesarios para producir una gran cantidad de análisis que hacían tiritar a los políticos de la época. Tuvo contacto con casi todos los presidentes democráticamente elegidos, a quienes entrevistó una o varias veces, lo mismo con los personajes más destacados de las letras, la política y la economía. Viajó por el mundo acompañando a los presidentes Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende, Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz Tagle. También con Ricardo Lagos Escobar, semanas antes de que éste asumiera como Presidente de la República el año 2000.
Un día cualquiera llegó el Gato al Palacio de La Moneda y sorprendió al presidente Frei Montalva recostado en un sofá, apoyando los pies sobre una mesa y fumando un grueso puro habano. “¡Don Gato, no me vayas a sacar una foto igual que a la Reina Isabel!", le advirtió el mandatario sonriendo.
Conoció a todos los políticos, algunos de ellos desde niños, como fue el caso de la líder comunista Gladys Marín, fallecida en marzo de 2005. El Gato escribió en el diario “La Nación” una sentida despedida de esta brillante y gran mujer:
“El Salón de Honor del viejo Congreso Nacional hervía y no cabía un alfiler. El pueblo en masa: la juventud incansable y bulliciosa, delegaciones de los partidos populares, políticos y otros dirigentes ocuparon todos los lugares disponibles y desfilaron en forma interminable frente a la urna donde descansaban los restos de Gladys. Se respiraba cariño por todos los poros”.
¿Cuántos gatos como éste tendría que haber en Chile para levantar el decaído periodismo?, es la pregunta planteada a menudo en muchas universidades que recurren a este Gato, tan querido en los círculos periodísticos y políticos, para poder beneficiarse de sus conocimientos y de su gran trayectoria en el periodismo nacional.


Walter Krohner

Periodista
walterk@vtr.net

jueves 5 de julio de 2007

VIAJE POR EL INFIERNO - Jorge Bravo T.


Hoy por la mañana en internet me encuentro con este relato-extracto muy interesante escrito por el abogado Jorge Bravo Tesseo en su blog personal lineadeflotacion.blogspot.com y que presento a Uds.


En los años 60, “Clarín" tenía, entre lunes y viernes, un tiraje superior a “El Mercurio” y “La Tercera”. El gancho con el público eran sus titulares.

Alberto Gamboa, además de Director, era el encargado de la diagramación de la primera página. Su ingenio y simpatía, era un factor decisivo a la hora de las ventas, que se manifestaba, además, en otra sección del periódico. Entonces, Alberto Gamboa se transformaba en el “Profesor Jean d’ Fremisse”, el más popular y audaz de los consejeros sentimentales de su tiempo, precursor y maestro del “Rumpy”, el “Chacotero Sentimental”.
Alberto Fuguet dedicó su novela “Tinta Roja” a Alberto Gamboa.
El narrador, estudiante de periodismo, si hubiese hecho su práctica en “Clarín”, no habría extrañado el clima o la atmósfera informal que se respiraba en este diario. Los personajes de la novela bien pudieron ser periodistas de “Clarín”, en una época que esta actividad no se aprendía en las Universidades, sino en la práctica diaria.
Después del golpe militar, Alberto Gamboa fue detenido y sometido a crueles torturas, primero en el Estadio Nacional y luego en el campo de concentración de “Chacabuco”. El odio acumulado en su contra fue demasiado, desproporcionado e injusto.
Para narrar esta historia, Alberto Gamboa escribió un libro testimonial estremecedor, cuyo título recuerda otro de Rimbaud: “Un Viaje por el Infierno”. Este libro, en cuatro tomos, fue distribuido por el recordado diario “La Epoca”.
En un capítulo del libro, Gamboa cuenta que, como consecuencia de querellas deducidas en su contra, después de su detención, por ex parlamentarios de derecha, la Corte de Apelaciones de Santiago remitió a Antofagasta, tres exhortos, por lo que los militares tuvieron que llevarlo al Tribunal en otras tantas oportunidades, para que prestara la declaración requerida.
El primero de estos viajes causó inquietud entre los prisioneros, puesto que nunca un detenido sacado en estas condiciones había regresado vivo al campo. Por una extraña razón, los prisioneros siempre trataban de escapar, aunque siempre eran trasladados de pies y manos y con guardias armados apuntándolos. Lo raro es que no se trataba de casos de fuga individual, sino siempre era todo el grupo el que intentaba la fuga, aunque en ocasiones, nunca hubieren hablado entre ellos. En estos casos, la patrulla a cargo no tenía otro remedio que ajusticiarlos.
“En el cruce de la Panamericana con el camino a Calama, la camioneta se detuvo en el Servicentro “El Oasis”. Se bajaron el Teniente, su ayudante y el chofer y se dirigieron al Restaurante,, mientras el bombero ponía bencina, aceite y agua. “Fue entonces cuando divisé a Don Francisco. ¡Siiii... Don Francisco en vivo y en directo! El famoso e insuperable animador de televisión estaba a 20 o 30 metros de distancia. Se había bajado de su camioneta, que estaba cargada de pantalones, chaquetas y oreas prendas de vestir. Mientras esperaba su turno comenzó a pasearse distraídamente por los alrededores. Llevaba en sus manos un enorme sanwich, parecido a esos gigantescos emparedados de tres o cuatro pisos que se sirven en los cafés de Buenos Aires... Sin darse cuenta, se fue aproximando a la camioneta. De pronto detuvo su marcha y me miro con fijeza. Luego, avanzó sin quitarme los ojos de encima. Dejó de masticar. Apuro el paso y, colocándose frente a mí, me dijo con angustia y con cariño --¡Gato, por Dios ...! ¿Qué haces aquí? –Me llevan a Antofagasta. --¿Así?’—agregó atónito, mirando las amarras de mis pies. Me dio la impresión que quería alargar sus manos para saludarme. . Le dije: --No puedo responderte, tengo las manos amarradas. --¿Pero por qué?. Dirigiéndose a los conscriptos, les preguntó. --¿Por qué lo amarran?. Si el “Gato” no es peligroso...nunca ha hecho mal a nadie. Además lo conozco. ¿Cómo le convido sandwich?¿Cómo le convido cigarrillos?
–El Teniente ordenó amarrarlo... ¡Desamárrelo no más! Déjeme saludarlo. ...!Yo le explico todo al teniente! Todavía no puedo entender cómo Don Francisco resultó tan convincente para que uno de ellos me soltara las amarras. ... Regresó el teniente y don Francisco salió a su encuentro y conversó con él. Luego volvió a mi lado y se despidió. Estrechó mi mano y palmoteó suavemente mi espalda! “ El relato termina así: “El teniente se dirigió a los guardianes: --¡Dejen desamarrado a este huevón!”“!Si quiere fumar, que fume!”
Jorge Bravo Tesseo
Abogado

QUE 60 AÑOS SON NADA - Alberto Gamboa


Han pasado los días y sigo recibiendo telefonazos, saludos y felicitaciones. Muchos dirán ¿qué hazaña hizo este Gato para estar de moda? Poco o nada: cumplí y pasé los 60 años de periodista activo. He hecho de todo. Ayudante de cancha del reportero especialista que por esos años sólo se dedicaba a dar forma a los datos que le traía este novel e incansable informante. Otros y viejos tiempos. Me fue gustando el oficio más y más, y me convertí, primero, en un informante serio y luego en comentarista avezado y canchero. Más adelante, por los consejos de periodistas de más oficio, pasé a la crónica y por varios años fui reportero policial, gremial, político, ayudante de crónica, jefe de crónica, jefe de informaciones y subdirector hasta que un hecho fortuito me convirtió, por tres meses, en el director de “Clarín”, el más famoso diario popular, que llegó a vender 220 mil ejemplares diarios en sus dos últimos años, antes de ser clausurado por la dictadura.
Por razones que desconozco José Dolores Vásquez, el gran y avezado director del diario, y político DC hasta los huesos, rompió relaciones con Darío Sainte Marie -notable periodista de la época- y dejó el cargo de un día para otro. Sainte Marie era el dueño y ante la emergencia me llamó y me designó como subrogante. Me dio tres meses para mostrar si tenía o no dedos para el piano. Creo que junto con un equipo de reporteros de rendimiento excepcional, probamos que teníamos y nos sobraban dedos, manos y talento para esa tarea. Duré doce años en el puesto y no seguimos marcando rumbos porque la dictadura, el mismo día del golpe, cerró el diario para siempre.
No sólo fuimos exitosos en el periodismo. También en la amistad, con todo el mundo. Con el gremio, con los gobernantes, con los políticos y sobre todo con el pueblo puro. Lo comprobé hace poco. Se juntaron periodistas de todos los colores para celebrar estos 60 años de trabajo duro y recibí el cariño de todos. Partiendo por los ex presidentes Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos, que me llamaron para manifestar su amistad. Muchos parlamentarios PS, DC y PPD, y también amigos del PC y estrellas del fútbol como Carlos Caszely, que me envió una misiva inolvidable. No cuento más porque otro periodista notable, Pablo Vildósola, alguna vez director de La Nación, hizo el mejor resumen de seis décadas de trabajo incansable.
Éstas son sus partes más emotivas: “Tengo el grato honor de dirigirme a ustedes en representación de la Mesa de los Miércoles para hablar sobre uno de sus más preciados miembros. Quizá muchos de los presentes habrán oído hablar de esta notable hermandad que de modo ininterrumpido se reúne cada semana hace 19 años. Es decir, desde agosto de 1988, un par de meses antes del histórico plebiscito que torció la mano a la historia y a un personaje ya desaparecido.
“Estamos aquí para rendirle el más cálido y sentido homenaje a uno de los en verdad grandes del periodismo chileno. Nos convoca la celebración de los 60 años de oficio de uno de sus más brillantes cultores. Alberto Gamboa Soto, nuestro querido ‘Gato’, a mucha honra integrante de nuestra mesa.
“Hablar del ‘Gato’ es referirse a uno de los más notables periodistas de la segunda mitad del siglo XX y lo que va de este nuevo milenio. Un tremendo pedazo de la historia del periodismo nacional, desde los ’40 -ha visto a once presidentes- hasta los actuales días como editor del diario La Nación y a través de su columna ‘Mano de Gato’. Su presencia entre tantos amigos y junto con su esposa, la querida María Estela Urzúa, y sus hijos es vivo reflejo de su tremenda vigencia. La vida y la obra del ‘Gato’, triunfos y sufrimientos, éxitos, pero nunca fracasos ni menos derrotas, representan un testimonio portentoso. Días luminosos de ejercicio y noches negras de encierro, tortura, incertidumbre y cesantía por el pecado de ejercer esta profesión. Así se fue forjando un espíritu luchador, reflexivo, valiente y tolerante.
“Mis palabras son en representación de la Mesa de los Miércoles. Por mi intermedio, muchos te dicen unas palabras. Uno de los fundadores, Enrique Gandásegui, maestro de ceremonia cuando hay invitados, escribió: ‘Ha llegado al recodo de su existencia no sólo con la sabiduría de una vida apasionante en que ha sabido sublimar el sufrimiento sin odios ni rencores. Lo ha hecho manteniendo como condición sobresaliente su gran humanismo y sensibilidad, interesándose en sus vidas, entornos y familias, brindándose con su tiempo para visitarlos, despedirse y acompañarlos en etapas de duras pruebas’.
“Otro de los comensales, siempre aporte a nuestra mesa y por quien, en apariencia, no pasan los años a juzgar por su cara, Luis Álvarez Vallejos, dijo: ‘Es la historia. Miren si hay algún otro periodista vigente que haya tenido tanta importancia en la historia del periodismo chileno. Para haber sido jefe de monstruos como el Paco Lira, Tito Mund o el Perro Olivares había que tener pantalones y pachorra. Frontal y valiente, admirable. Valentía pagada con torturas y cárcel. ¡Es ejemplo y está bueno que se le reconozca, por la cresta! Es y será siempre un ejemplo, un orgullo y un tremendo privilegio conocerlo. ¡Grande Gato!’. Uno de los más nuevos integrantes del círculo, Eugenio Montecinos, con un toque de contexto, dijo: ‘Los gatos, como se sabe, tienen siete vidas y en esta ocasión tan especial queremos dejar constancia que el nuestro también debe ser incorporado a las siete nuevas maravillas del mundo’.
El más joven de la mesa, que llegó de la Armada, Juan Pablo Barros, no quiso ausentarse: ‘Tarde pero desde siempre conocí a Alberto ‘Gato’ Gamboa. Con su actitud, tanto en la adversidad como en los buenos momentos, comprendí que su estatura moral se forjó en la consecuencia con sus principios. Vaya para él una frase de Aldous Huxley que lo refleja: ‘La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede’. Leonardo Cáceres -¡quién no conoce al Leo!- dijo: ‘Conocí al ‘Gato’ cuando volví a Chile. Antes, sólo de nombre. Trabajamos juntos en el lanzamiento de ‘La Época’: él hacía deportes, yo internacional. Después se fue a ‘Fortín Mapocho’ de director. Aprendí a quererlo como compañero y maestro de periodistas. Se merece esta cena y otras cosas que deben venir en el futuro’.
“Gonzalo Mingo es el único no periodista de la mesa. Pero, conociéndolo tantos años, puedo afirmar que es más periodista que muchos y dedicó estas frases: ‘Alberto es un hombre al que puedo resumir en dos palabras: gran corazón, donde cabemos todos los que somos sus amigos, no importándole su color político. Todos sabemos por lo que ha pasado y ha sufrido. Pero con su gran temple ha podido superarlo con una generosidad ilimitada. Me siento honrado de que me dispense su cariño y amistad, que por cierto es recíproca’.
“Un reportero policial nato, como nuestro homenajeado Hernán Ávalos entregó estas palabras: ‘Es un auténtico dinosaurio viviente. Encarna el periodismo de los últimos 40 años. Representa humor, discordia, enfrentamiento y reencuentro de nuestra sociedad... la realidad de seis décadas. Es la vida misma, nuestra vida’. Uno que también cubrió, entre otros, ese frente, Emilio Bakit, dijo así: ‘Quienes nos iniciamos en el periodismo a fines de los ’60 y en los ’70 tuvimos el privilegio de crecer en nuestra profesión leyendo los títulos y las crónicas de ‘Clarín’, ahí él empezó a convertirse en la leyenda que es hoy. En el tiempo que trabajé en ‘La Segunda’ compartía con periodistas como Camilo Taufic, Irene Geiss y Eliana Cea. Había transversalidad, y de esas épocas heroicas era el ‘Gato’, a quien admiraban moros y cristianos. Y seguimos admirando’.
“Otro de los fundadores de la mesa, Enrique Contreras, da una pincelada profunda de otros tiempos: ‘Estamos de acuerdo que el periodismo de los años ‘Clarín’, de ‘Última Hora’, de las ‘Últimas Noticias’ que salía a las once de la mañana con una mirada más bien literaria (estaba Filebo, entre otros), del ‘Diario Ilustrado’, de esa ‘La Tercera’ pueblerina y también de ese ‘El Mercurio’ sibilino pero austero, era muy distinto del actual. Era uno ‘jugado’, de choque, frontal, inteligente. El ‘Gato’ fue un hombre de esa época, que supo ganarse un espacio con oficio, instinto y estilo propio’.
“Ciro Quintana es la mirada certera de la economía y los vaivenes del mercado. Con agudeza, dice: ‘No sólo es un artista del periodismo, sino el rey de la amistad, porque nunca segregó o marginó a nadie por cualquier razón. Su única limitación era la tontera’.
“Periodista y señor carabinero -¿o al revés?-, Luis Retamal dedica unas palabras: ‘Para mí es sinónimo de resiliencia. Un hombre que ante la adversidad cayó y se levantó mil veces, sin contradicciones ni resentimientos. Un ‘hidalgo manchego’ de dos siglos. Una gratificante lección de vida’. “Hugo Traslaviña, al que en broma llamamos ‘la joven promesa del periodismo’, envió este saludo: ‘Más allá de los innumerables atributos que tiene como periodista, están sus enormes cualidades humanas: honesto, simpático, alegre, optimista, soñador, tallero, sincero, paleteado, sencillo, sabio, inteligente, astuto y observador. Gran observador de la realidad social y política. ¡Qué vivas muchos años, estimado ‘Gato’!’.
“Y nuestro investigador de temas de libertad de expresión Walter Krohne no podía ausentarse. Hizo del currículum del ‘Gato’ una brillante prosa, de la que ponemos estos párrafos: ‘Escribir sobre el ‘Gato’ es como hacer un viaje imaginario por la historia de Chile. Cuando nos referimos a Manuel Alberto Gamboa Soto hablamos de un verdadero sabueso del reporterismo nacional, de esos que nacieron con la letra de imprenta en la sangre, sin dejar pasar un segundo para escribir la historia, y como buen gato, tomarle noche y día el pulso a Chile y al mundo”.
“Pareciera que está dicho todo. Pero no. Sobre este hombre tan querido y apreciado se podrían escribir decenas, centenares de páginas. Es un trabajo que queda pendiente...”.
Alberto Gamboa
Mano de Gato
Diario La Nación, Miércoles 4 de julio de 2007

PRESENTACIÓN - Gonzalo Manquepillán O.


CORRIÓ SOLO Y LLEGO SEGUNDO
Ese memorable titular de Fortín Mapocho que graficó en solo cinco palabras el resultado del plebiscito de 1980, es lo primero que se me viene a la mente al escribir esta introducción en este naciente blog que espero sea un espacio de culto y homenaje a un grande entre los grandes: MANUEL ALBERTO GAMBOA SOTO periodista insigne, ilustre, honorable, pero por sobre todo veraz y apasionado cuya cuna periodística fue el epicentro mismo del hecho noticioso que entregó desde los comienzos como reportero deportivo del Diario La Opinión hasta nuestros días en su columna del Diario La Nación.
El “Gato”, aquel pícaro, atractivo, sarcástico pero certero en sus títulos de cuña en las portadas del diario Clarín con su imaginativo espíritu creativo y de la utilización del lenguaje popular en la narración y entrega de las noticias, para mí tiene un valor muy preciado ya que me permite recordar mi niñez en Los Lagos, un pueblito de la provincia de Valdivia, donde Clarín llegaba a las 10 de la mañana y corría al kiosco de la plaza en su busqueda para que mi abuelo, un humilde gasfiter-hojalatero (en ese momento el único de la zona), nos leyera las noticias de “Santiago” para él posteriormente acostarse en su reposera a seguir las andanzas de “Lolita”: esa historieta de la colérica chica de minifalda creada por Vivanco y bautizada con ese nombre por el mismísimo “Gato” y que fue todo un símbolo de esa juventud transgresora de las tradicionales costumbres conservadoras del país de aquellos tiempos.
También me viene a la memoria cuando ya adolescente leí en fascículos el crudo relato de “El viaje por un infierno” cuya edición completa espero encontrarla en alguna librería para enseñarla a mis hijos.
Hoy me decidí a escribir y a “subir a la red” este blog en homenaje a Alberto Gamboa, más aún, después de leer su agradecimiento en el diario La Nación a quienes lo saludaron por cumplir 60 años de labor periodística y en especial a sus amigos de un pequeño círculo, fiel, permanente, leal y muy férreo que periódicamente comparten un almuerzo de camaradería. Ellos son periodistas de diferentes estilos, áreas e incluso de diferentes opiniones políticas y leyendo su emocionado agradecimiento en forma particular para cada uno de ellos, queda de manifiesto el recíproco afecto y reconocimiento que habla muy bien de cuánto y por qué Alberto Gamboa permanece más vigente que nunca en el periodismo nacional.
Uno de estos amigos del “Gato” y casualmente el único que no es periodista de este círculo, fue quien me dio la energía positiva necesaria para atreverme a publicar este espacio en Internet. Entre tantas conversaciones con Gonzalo Mingo Ortega, este bonachón empresario zapatero, deportista y buen amigo de todos, me planteó en alguna oportunidad la idea de hacer un espacio en reconocimiento a su también amigo “Gato”.
Recorrí buscadores de noticias, nombres, informes, biografías…pero he creído que lo más correcto es que yo sea solo un recopilador de quienes ya han escrito y de quienes deseen escribir sobre Alberto Gato Gamboa para hacer de este blog un espacio de culto y reconocimiento.
Y nace este espacio… sencillo, humilde, de gran corazón. Está hecho con amor. Como recordando también ese titular de la última edición de Clarín aquel Lunes 10 de Septiembre de 1973, cuando en una afirmación a ocho columnas se leía “Carlos es un amor” en alusión al ídolo del momento que presentaba su nueva casa en compañía de su novia María de los Ángeles. Ese ídolo era un joven futbolista que deslumbraba, Carlitos Caszely, el mismo que de acuerdo a palabras del Gato la semana pasada le envió una “inolvidable” carta de saludo por sus 60 años de periodismo.
Quiero entregar este espacio a quienes deseen saber, leer y aportar comentarios sobre la trayectoria de Alberto “Gato” Gamboa.
Que los sesenta años de servicio al periodismo nacional no sean solo un premio de antigüedad.
Alberto “Gato” Gamboa ha sido periodista desde antes de existir el Colegio de la orden.
Ha sido periodista desde antes de que se dicte esa asignatura en las universidades chilenas.
Su extraordinaria trayectoria profesional y su vida activa en los medios informativos escritos del país lo hacen merecedor de un mayor reconocimiento. Tal vez esquivo por diferentes motivos hasta ahora, pero que ojalá este año sea una realidad.
Contrariamente a aquel titular mundialmente conocido y que me inspiró a esta presentación, quisiera decir: Corrieron varios y llegó Primero… sí, llegó a ser con justicia el real merecedor al Premio Nacional de Periodismo 2007.
Para ello… estamos p’al “Gato”.

Gonzalo H. Manquepillán Oyarzo
gmanquepp@gmail.com
Santiago de Chile, 05 de Julio de 2007